Al
oeste del cuerno africano
–península de Somalia–
protegido por las escarpadas montañas de
Abisinia –o macizo etiope– se ubica
el valle del Río Omo, que va a
desembocar al lago Turkana en territorio de
Kenia, y en el que habita
un mundo cuasiperdido
–protegido quizás por esta
indómita geografía– con las tribus más
primitivas del continente negro: los Anuak,
los Karo, los Bumi, los Surma, los Mursi...
Es el tesoro etíope mejor
guardado.
Allí encontró Hans Silvester, autor
de estas fotografías, un arte de pintura
corporal y facial muy original y bello.
También en los márgenes del Río Omo, los
arqueólogos encontraron al “Hombre de Kibish”,
un ancestral de 120.000 años. En esta
región, habitada por algunas tribus que aún
viven en la prehistoria, se encuentra una
gran diversidad de pigmentos y una gran
variedad de colores. Con estos pigmentos,
algunos muy raros, las tribus del Río Omo
practican su arte. Según el criterio
occidental son verdaderos genios de la
pintura.
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