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Colegio del Cuerpo
La edad de la cosecha
El colegio del Cuerpo
de Cartagena (eCdC) cumple diez años de
labores
Por Álvaro Restrepo
Siempre
he dicho que el
éxito de El Colegio del Cuerpo (eCdC)
de Cartagena ha radicado no solo en sus
logros artísticos y pedagógicos sino en el
nombre que escogimos para nuestra
institución.
Al llamar nuestro centro 'colegio' (del
latín colligere: reunir) y no escuela
o academia del Cuerpo –y no solo de danza–
logramos, casi sin proponérnoslo, un
concepto filosófico que ha sido en sí mismo
el surtidor de las claves de nuestro
quehacer educativo: el cuerpo individual y
el cuerpo colectivo se construyen
simultáneamente en un proceso dialéctico que
podríamos llamar (en términos de Joseph
Beuys) de escultura individual y social.
Nuestra pretensión es la de aportarle a la
sociedad individuos orgullosos de sí mismos,
que aman lo que hacen -y por ende, lo que
son- y que le aportan a su comunidad
elementos de paz desde esa plenitud, amor y
realización vital. Hace más de 10 años,
cuando le conté a Gabo mi propósito de
crearlo, me dijo: "¡Qué buen nombre: parece
el título de un libro de poemas!"
"¡Toma 10 años hacer un bailarín!",
sentenció la gran Martha Graham,
sacerdotisa de la danza moderna, con quien
tuve el privilegio de estudiar durante más
de cinco años en Nueva York. eCdC,
institución que fundamos en septiembre de
1997 con la bailarina, coreógrafa y pedagoga
francesa Marie France Delieuvin,
cumplirá al pie de la letra el precepto de
la Graham al graduar este año a la primera
cohorte de 13 profesionales de la danza en
el campo de la pedagogía (Licenciatura en
Educación Básica en Danza), gracias al
convenio firmado con la Universidad de
Antioquia, la Tecnológica de Bolívar y el
Ministerio de Cultura.
eCdC es hoy una corporación sin ánimo
de lucro, con licencia de la Secretaría de
Educación de Cartagena para impartir
programas de educación no formal (hoy
llamada para el trabajo y el desarrollo
humano). A través de nuestros principales
programas: Semillero de Talentos,
Bachillerato Artístico y Nivel Superior,
eCdC ha desarrollado dos grandes líneas de
acción: 'Educación PARA la Danza' y
'Educación CON la Danza'.
Por 'Educación para la Danza'
entendemos la detección oportuna de talentos
que decidan hacer del lenguaje de la danza
contemporánea y disciplinas afines su
vehículo de realización vocacional y
profesional en los campos de la
interpretación, la coreografía, la
pedagogía, la gestión cultural y los oficios
técnicos del espectáculo (iluminación,
sonido, escenografía, vestuario, etc). En
este nivel tenemos actualmente 46 jóvenes en
vías de profesionalización.
Por 'Educación con la Danza'
entendemos el aporte que desde nuestro
oficio de artistas-pedagogos podemos hacer
al sistema educativo general en lo que tiene
que ver con la Educación Corporal
Integral: una nueva ética del cuerpo
humano. En un país como el nuestro,
sumido en una sangrienta crisis de valores,
el cuerpo humano ha perdido su dimensión
sagrada: diariamente lo vemos torturado,
mutilado, asesinado.
La construcción de esta nueva ética del
cuerpo tiene entonces una pertinencia
impostergable: a través de esta área
proponemos a la formación de los no-artistas
una nueva mirada al cuerpo humano como
territorio de paz: prevención de
violencias y de adicciones, educación
sexual, ambiental, ciudadana, nutrición...
Una nueva noción de riqueza: nuestro cuerpo
como hábitat y como espacio-tiempo para la
dignidad y la plenitud.
Esta última área de trabajo recibió el año
pasado un importante reconocimiento
internacional: el Gobierno de Japón, a
través del Banco Mundial, hizo una donación
a eCdC para implementar su metodología y
filosofía en 7 grandes núcleos educativos de
las zonas más deprimidas de la compleja y
empobrecida Cartagena. 3.600 jóvenes
entrarán en contacto a partir de este año
con el pensamiento de eCdC a través del
proyecto 'Ma: Mi cuerpo, mi casa'. (Ma,
en japonés, pausa, intervalo, espacio
creativo).
El 6 y 7 pasados la Compañía profesional de
eCdC estuvo en Bogotá en el teatro de
Colsubsidio con una antología de grandes
momentos de su repertorio. Recién llegados
de eventos y festivales en Santo Domingo,
Nueva York, Washington, Salamanca, Madrid y
Granada, estuvimos compartiendo estos diez
años de cosecha con el público bogotano que
siempre nos ha brindado una calurosa
acogida.
Un filósofo francés definió la salud
individual como "la paz y el silencio de
los órganos". En similares términos
podríamos hablar de la salud social de
Colombia. Es el mensaje y cometido del
Colegio. Son tantas las personas e
instituciones que nos han acompañado estos
años, que preferimos -para no cometer
injusticias- agradecerles no con la palabra
sino con el corazón.
Julio 19 de 2007
Publicado en: Lecturas Fin Semana “El
Tiempo” Sábado 21 de Julio de 2007.
Fotos: Christian Enger
Se publica en
visionchamanica.com con autorización del
autor
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