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Jorge Luis Borges
Conjura Poética
Borges y "Los Conjurados"
Jorge
Luis Borges nació en Buenos Aires el 24
de Agosto de 1899. En 1914 viajó con su
familia a Europa y se instaló en Ginebra
donde cursó el bachillerato. Pasó en 1919 a
España y allí entró en contacto con el
movimiento ultraísta. De regreso en Buenos
Aires fundó con otros escritores la revista
Proa en 1922 y publicó su
primer libro de poemas, Fervor de
Buenos Aires, en 1923. colabora a
partir de entonces en Martín Fierro,
La Prensa y Síntesis,
y luego en Crítica, Sur
y El Hogar. Artículos en
diarios y revistas, críticas literarias,
libros de poemas, de ensayos y de cuentos,
completan la producción de esos años en los
que su nombre se difunde en el ambiente
literario local. Con Ficciones
(cuentos), publicado en 1944, obtiene el
Gran Premio de Honor de la Sociedad
Argentina de Escritores. Luego funda y
dirige la revista Anales de Buenos
Aires (1946-1948) y preside la
SADE desde 1950 a 1953. En 1955 se
incorpora a la Academia Argentina de Letras
y es nombrado director de la Biblioteca
Nacional, cargo que ocupa hasta su retiro en
1973. Fue también profesor de literatura
inglesa en la Universidad de Buenos Aires.
Dentro de su vasta producción narrativa cabe
citar Historia universal de la infamia,
Ficciones –Premio Nacional de
Literatura en 1956– El aleph,
El informe de Brodie y
El libro de arena; los ensayos, como
Evaristo Carriego,
Historia de la eternidad,
Discusión y Otras
inquisiciones, y doce libros de
poemas, el último de ellos, Los
conjurados, publicado en 1985. El
Premio Formentor (compartido con Samuel
Beckett) otorgado en 1961 Por el Congreso
Internacional de Editores le valió el
reconocimiento internacional. Desde entonces
recibió importantes distinciones de diversas
universidades y gobiernos extranjeros, y
numerosos premios, entre ellos el Cervantes
en 1980. Su obra fue traducida a más de
veinticinco idiomas y llevada la cine y a la
televisión. Prólogos, antologías, curso y
conferencias dan testimonio de la labor
infatigable de este insigne escritor, que
cambió la prosa de nuestro idioma, como lo
han reconocido sin excepción sus
contemporáneos. Borges falleció en Ginebra
el 14 de Junio de 1986.
CRISTO EN
LA CRUZ
Cristo en la cruz.
Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juan de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?
Kyoto, 1984
Textos tomados de
solapas y contraportada de la edición de
“Los conjurados” de Jorge Luis Borges por
Emecé Editores S.A., 1996. |