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Díaz-Camino Rojo
Camino Rojo
Fuego Sagrado de Itzachilatlan
Entrevista a Aurelio Díaz Tekpankali
Por: José Carlos Aguirre*
“Hay
una sola verdad y es la
verdad en la que todo es Uno”
Aurelio Díaz Tekpankali
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Aurelio Díaz
Tekpankali,
líder del Fuego
Sagrado de Itzachilatlan |
Nada
como el criterio, los contextos y las
significaciones de los pueblos que han
sabido integrar la experiencia de las
sustancias visionarias en sus espacios
comunitarios y en su repertorio sapiencial.
Este es precisamente el sentido de las
palabras de Aurelio Díaz Tekpankali en esta
iniciativa editorial. Quizá la mejor manera
de introducir las palabras de Aurelio sean
sus propias palabras sobre esto mismo, es
decir, sobre el ejercicio de la palabra: “La
Palabra como verbo creador y del bien decir
convoca el sueño del Gran Espíritu y exige
su realización. Reconocemos el poder de la
palabra como expresión de la verdad de
nuestro ser interior cuando la levantamos a
las cuatro direcciones del universo…queremos
caminar con el valor de nuestra palabra…”
Sobre el Gran Misterio o Gran Espíritu el
propio Aurelio nos dirá: “Poco a poco llega
el momento de quitar la venda de nuestros
ojos. Cuando quitamos esa venda y podemos
ver, nos vemos a nosotros mismos cara a
cara, y vemos que el Gran Espíritu es Uno
con Uno, que El es Uno y que Uno es El... Al
darnos cuenta de esto nos damos cuenta de
que si sonreímos al Misterio, el Misterio
nos sonríe a nosotros. Que si nos inclinamos
ante el infinito Misterio de ser, el
infinito misterio de ser se inclina ante
nosotros.”
La sociedad actual arrastra graves y
diversos problemas especialmente por lo que
se refiere a su relación con la naturaleza.
La relación con las sustancias visionarias
parece ser también hoy en día muy
problemática. ¿Qué suscita tanta
conflictividad?
Este mundo en el que vivimos está muy
saturado de juicios y prejuicios que se
proyectan sobre unos y otros. Es más lo que
se ignora que lo que realmente se sabe. Hay
una fuerte necesidad de prejuzgar y de
defenderse, y entre quienes se defienden y
quienes atacan hay fuertes desacuerdos y
conflictos. Los problemas comienzan cuando
se trata de imponer a los demás lo que se
cree correcto para uno mismo. En realidad no
se ha aprendido ni se valora el respeto. Lo
más importante para que haya amistad y
encuentro es el respeto. Si hay amistad y
respeto entonces puede haber unidad y
alianza. Desde esa alianza se pueden
comprender las diferentes situaciones y
cimentar una hermandad que, de alguna
manera, conduzca a la expansión de la
conciencia.
El problema es que si se pierde la conexión
con la verdad hay que buscar un culpable. Se
piensa así en uno mismo como un yo aislado y
no como parte de una familia, en relación
con otros seres… Pensar como un yo al margen
de los demás nos arroja a todo ese problema
de la posesión, de decir mío, de
apropiarnos, de necesitar persuadir,
convencer, imponer… En realidad esto es una
violación. De lo que se trata es de tomar
conciencia de que estamos todos
relacionados, de que todos tenemos un mismo
origen y un mismo fin.
Quiero aclarar que la individualidad no es
el problema. El problema está en la
necesidad de juzgar y en los prejuicios. El
prejuicio surge de la mente, de la razón,
del juicio. La razón está en todo individuo
por eso hay que mantener su limpieza,
constancia y fluidez desde nuestra conexión
con la vida. Para esto hay que tener una
entrega, una dedicación y desplegar la
capacidad de atención. En realidad es la
mente, el juicio, lo que dice a la gente que
algo está bien o algo está mal. A través de
este mecanismo acogemos mentiras que se
presentan como verdades. Incluso se llega a
afirmar que ya venimos todos errados a este
mundo o que como hombres estamos presos del
pecado. Estas ideas sólo sirven para
debilitarnos y para que dejemos de lado lo
que nos dice nuestra propia conciencia. En
la mayoría de los casos nosotros mismos
sucumbimos ante nosotros mismos. Sin
embargo, con quien hay que estar de acuerdo
es con nuestra propia conciencia. Si no
estamos bien con nosotros mismos no podremos
estar bien con los demás. Estaremos
inseguros y buscaremos culpables…
Todos estos planteamientos nos llevan a
depender de supuestas verdades contrarias a
la propia experiencia, ajenas a nuestra
realidad. Todos venimos del amor de nuestra
madre y de nuestro padre hasta el punto de
que ellos son quienes nos han concebido.
Nuestra individualidad y personalidad no son
el problema, no son algo malo. Con todo se
puede ir mucho más allá accediendo a una
energía mucho más fina que la energía
personal. Tomemos conciencia del fuego del
padre y de la madre en el acto de amor que
nos originó, en cómo se conjugaron miles de
posibilidades para que surgiera nuestra
concepción del esperma y del líquido sagrado
de la madre. Entender esto tomando
conciencia de la maravilla de ser quienes
somos es un gran acierto. Estamos hablando
de realidades sagradas que son el principio
del propósito de nuestra vida.
El origen de toda vida es un gran acierto y
ese acierto somos todos y cada uno de
nosotros. Para concebir a uno se unieron
dos, el padre y la madre, y así fueron tres.
Y así ha sido esta maravilla de generación
en generación hasta nosotros. Quizá quienes
nos concibieran no fueran completamente
personas libres y tuvieran ciertas
inclinaciones y prejuicios, pero esto es
parte de la verdad de cómo nos vamos
desarrollando y eso es precisamente el mundo
en el que vivimos. Nuestro cuerpo tiene una
forma adecuada a nuestra vida. Nuestras
manos y nuestros pies son útiles para
satisfacer nuestras necesidades. Disfrutamos
de alimentos de tal manera que nos nutrimos
y a veces saciamos nuestra hambre y nuestra
sed, y todo es parte de lo que nosotros
somos.
Atendiendo y cuidando nuestra vida atendemos
a quien nosotros somos. Por eso hay que
cuidar todas nuestras relaciones, llevar a
cabo un cuidado de sí que nos lleve a una
mejor relación, a una mejor convivencia y a
un mejor modo de vivir. Se trata de tener la
visión y la claridad sobre cómo convivir y
cómo relacionarnos de una buena manera. Por
eso hablamos de llevar la vida al corazón y
no al juicio ya que en el corazón está la
certeza y la plenitud. Cuando se tienen
dudas de los demás, se duda de todo. Se teme
y no se puede comprender nada. Por eso hay
que llevar la vida al corazón para poder
comprenderla. Los antiguos decían que el
hombre debe llevarse su propia vida al
corazón y la mujer a su vientre, ya que en
su vientre están los corazones de las
futuras generaciones, el lugar de donde
viene todo hombre y toda mujer. Antes de
encontrarnos todos habitamos el vientre de
nuestra madre.
¿Qué pueden aportar al mundo de hoy
las tradiciones del camino rojo, las
tradiciones de los pueblos indígenas de
América?
Nosotros no proponemos un nuevo tipo de
religión ni estamos en contra de religión o
creencia alguna. Todos los caminos conducen
a la verdad. En la tradición del Camino Rojo
todas las religiones son bienvenidas. De lo
que se trata es que cada cual viva su propia
verdad y relación con su propia experiencia.
Así las personas no serán dependientes de
alguien que les diga lo que tienen que
creer. Nuestra aportación consiste en poder
conocer y reconocer desde la propia
experiencia a través de los beneficios de
las plantas y de todo el legado tradicional
de nuestros abuelos. Este legado lleva
siendo utilizado durante siglos y ellos,
nuestros abuelos, han visto la importancia
de que nosotros recibamos el beneficio de
sus conocimientos sobre la medicina, desde
nuestra propia experiencia y verdad. Por
tanto se trata de recibir de un modo
personal la sabiduría de las plantas pero
utilizando toda esa base que nos legan los
antepasados en su conocimiento sobre el
abuelo peyote y la abuela ayahuasca.
Nosotros honramos a nuestro Padre Sol y a
nuestra Madre Tierra por la conciencia
ancestral, memoria de nuestro origen.
También reconocemos y honramos a nuestros
sagrados hermanos Agua y Viento, esta es
para nosotros la primera familia. Conocemos
la fuerza del Aire, del Agua, de la Tierra y
del Fuego en la propia naturaleza. Por eso
reconocemos estos cuatro elementos como
sagrados y como base de la creación. Todos
los seres tenemos un mismo origen y somos
parte de la naturaleza. Saber reconocer el
Gran Espíritu en todos los seres es bien
importante.
La vida que nos han dado es verdadera y la
verdad es sagrada. Reconociendo esta verdad
un pecado sería simplemente algo así como
que alguien hubiera errado en algo de su
vida, que no hubiera acertado en la propia
finalidad, en la propia vida. El problema es
que la gente, sobre este tema del pecado, se
volvió temerosa y se saturó de mala
conciencia. Nadie quería estar en pecado
pero pecado en realidad sólo quería decir
errar, no pegar en el blanco, no ser
certeros en algo.
Todo lo que ocurre y pasa en el mundo que
vivimos esta influenciado por nuestra
importancia personal. Desde ahí se abusa de
los recursos naturales y se van usando
malamente muchas cosas. Lo más importante es
no perpetuar algo que se sabe que ya no
funciona bien. Uno tiene que sentarse
tranquilamente y en paz para comprender qué
es lo que le preocupa y qué es lo que le
pasa. Lo que nace en la Tierra es natural y
lo que percibimos del mundo es otra cosa.
Sobre el tema de las plantas se ha llegado a
afirmar que usar medicinas como el abuelo
peyote era un pecado prohibiéndose sus usos.
Sin embargo, estas medicinas son útiles. Hay
que instruir a la gente de los beneficios
que traen la abuela ayahuasca y el abuelo
peyote. La planta está en la Tierra, es
parte de la naturaleza y tiene un propósito.
Nosotros descendemos de una enseñanza que
dice que hay que saber escuchar lo que las
plantas saben. Ellas nos transmiten su
conocimiento. No se trata simplemente de
estar bajo la influencia de determinados
efectos. Se trata realmente de estar en el
poder de la medicina de la planta. Hay poder
en las piedras, en los árboles… Podemos
estar explicando pero sólo si alguien pone
la atención y verdaderamente escucha lo que
se le trasmite es cuando lo recibirá y
experimentará.
Buscamos una apertura y que la gente tome
conciencia de lo importante que es tener un
entendimiento sobre todas estas cosas para
así comprender lo que va sucediendo en este
mundo. De lo que se trata es de si somos
capaces de reconocer y cambiar lo que nos
hace daño. Hay muchas cosas que nos hacen
daño, atentan contra nuestra vida, e
inclusive, llegan a ser hábitos del mundo
entero. El conocimiento es de todos y si
alguien quiere la verdad debe estar abierto
y no estar en contra de cualquiera que sea
diferente a lo que uno practica. Tiene que
haber una conciencia de tolerancia hacia las
diversas creencias. A nosotros se nos juzga
sin realmente conocernos sin saber si somos
felices o tristes pero a nosotros nos gusta
cantar y danzar. Rezamos ante el fuego,
tratamos de esforzarnos por tener una
comprensión, un entendimiento. Antes que
nada, lo que se merece nuestra tradición es
respeto.
Las cosas que suceden en el mundo nos
afectan mucho y si lo que pasa en el mundo
es que se declaran la guerra los unos contra
los otros hay grandes desgracias y muchas
cosas que atentan contra la salud y la
existencia. Estas plantitas que son sagradas
y no ofenden a nadie simplemente están a la
espera de que nosotros tengamos la capacidad
de reconocer el bien que hacen en nuestra
salud y nuestra conciencia. En el mundo no
hay una apertura hacia este poder ya que
mucha gente ha perdido la conexión con la
verdad. No estamos en contra de nadie,
queremos que nuestros hijos crezcan libres
sin preocuparse de a qué tienen que
pertenecer. Queremos que crezcan llenos de
vida y salud sin sentir que tienen que
entregar su integridad y sinceridad para ser
reconocidos.
Las bases de nuestros principios son la
sinceridad, la integridad, la humildad y la
voluntad. Esos cuatro éticos son muy
importantes. Esta es nuestra forma de educar
a nuestra gente. En la actualidad nos
encontramos en este mundo y este mundo es
tan nuestro como de los demás. Tenemos que
amar y cuidar la naturaleza. Esto es
fundamental. Si contaminamos el agua no
podrán beberla nuestros descendientes. La
responsabilidad de cuidar el aire y el agua
es de todos. El mensaje de nuestros abuelos
es que cuidemos la tierra y la tengamos en
las mejores condiciones para las futuras
generaciones.
Remites la vía espiritual a una
intensa dimensión social y comunitaria antes
que al retiro de los renunciantes del mundo…
Quien quiera alejarse por renuncia rechaza
la verdad del mundo ya que la verdad está en
todos los lugares. Retirarse temporalmente
está muy bien, pero la tarea está con todos,
en la vida, con los demás. Cuando uno se
aísla completamente de todo es porque
desconoce mucho de lo que está ahí. Es como
si no se estuviera comprendiendo que las
cosas no desaparecen ni los problemas se
disuelven con cerrar los ojos o evitarlos.
En realidad, siempre nos estará esperando
nuestra responsabilidad para llevar a cabo
la tarea que tenemos que llevar adelante
como seres humanos. Hay gente que esta ahí
pero no hacen nada. Estar ahí verdaderamente
supone ser un buen servidor ejerciendo las
propias responsabilidades.
Si alguien va a un retiro, a la montaña, a
estar sólo allá, como sucede en la ceremonia
de la Búsqueda de Visión, es para reordenar
su vida, conocer la propia verdad, reconocer
lo que verdaderamente se es, encararse con
uno mismo, resolverse y estar en mejor
condición para asumir responsabilidades.
La vida es importante, sin embargo, muchos
piensan que son eternos y no la utilizan
propiamente de acuerdo a lo que sueñan y
ven. A veces no apreciamos el tiempo porque
no vivimos la verdad que debemos vivir en
nuestra cotidianidad. De cuando en cuando
conviene abstenerse para poder apreciar el
tiempo, el hogar y el regalo de la vida. El
retiro es bien importante para parar la
mente, pero el abandono del mundo por falta
de esperanza, por no poder resolver los
problemas, es algo muy dramático.
En el ritual de la ceremonia de peyote
se da una gran importancia al canto, al
canto de todos los asistentes. ¿Qué convoca
y transmite el canto?
El canto es importante porque nos hace
recordar la voz original, el sonido, lo que
es cada mañana cuando sale el sol y los
pájaros cantan con agradecimiento. Cantan al
Padre Sol, como celebración de la vida. El
canto supone celebrar lo más profundo de
nuestra conciencia en su claridad, en su
entendimiento, experimentando la experiencia
de todas las experiencias que es el sonido,
la gloria. Son senderos de conocimiento, de
sabiduría, de felicidad. Hay que saber poner
la atención en el sonido del Agua, en su
canto, atendiendo a lo que nos comparte su
sonido. Lo mismo con el Fuego cuando arde,
con el Aire, con la Tierra… Todo tiene un
sonido. El canto es importante y no sólo,
también lo son los aromas, las esencias, los
perfumes… Es importante que conozcamos el
jugo de la verdad. El canto son las flores,
el rejuvenecer de la montaña, verla verde
viendo como rejuvenece la vida, los frutos,
las flores, las semillas... Todas estas
cosas que nosotros vivimos, todo este gran
canto, está en un instante pasando en
diferentes y múltiples formas en todas
partes. Por qué la chicharra canta, por qué
existe si no es para expresar ese amor que
es un sonido natural. Por eso la importancia
de saber escuchar en la montaña y en la
naturaleza el canto del silencio.
Hay mucho de sagrado, de conocimiento y de
sabiduría en el canto. Toda una leyenda,
toda una historia, todo un mensaje, la
inspiración, la capacidad para transmitir
felicidad, alegría, melancolía… Hay tantas
cosas que nos transmite el canto… Un buen
momento para el canto es cuando todos
duermen y alguien les canta una canción de
cuna para que tengan buenos sueños… Así nos
lo transmitieron nuestros abuelos cuando nos
cargaban en sus brazos y nos decían que hay
que dormir y descansar, que hay todo un día
de mañana que nos está esperando. Ese canto
nos abre a ser optimistas ante el nuevo día,
ante su tarea y su aventura.
El canto, de alguna manera, son las voces,
las memorias, los ecos. El cómo los sonidos
retumban en el tambor, en la sonaja, en
cualquier instrumento musical. Especialmente
si tenemos ya un tipo de oído, de atención
especial, nos damos cuenta de que el canto
es como una gran sinfonía hasta el punto de
que existe una sinfonía en todo el universo.
Todo el universo está cantando y así es
concebido y gestado con toda su intensidad e
intención sintiéndonos enamorados,
maravillados y fascinados en una atracción
que es la atracción de eso que nos lleva, de
eso que nos guía, de eso que nos trae y nos
lleva en toda su maravilla. La vida es pues
la manifestación del Gran Espíritu, del
Misterio de lo que es entre nosotros, de lo
que es verdadero. En el canto se nace.
Ya desde antes de concebirnos nuestros
padres estaban cantando al encontrarse y al
reconocerse como hombre y mujer. A través
del Fuego de la madre y del padre venimos a
este mundo y por eso somos creación del
Fuego. Lo que nos ha traído aquí es el Fuego
y por eso ponemos el Fuego en el centro.
También hay que dar las gracias al Agua del
padre y al Agua de la madre, y al Aire, al
aliento, a las cosas bonitas que se dijeron
al oído nuestros padres. El canto está
inclusive en el respirar, en el aliento. Lo
que nos ha dado esta forma, esta conciencia,
la forma humana, es saber reconocer que
desde el principio de la creación alguien se
inspiró e hizo un buen canto. Esos somos, un
buen canto. El canto que escuchamos en la
transmisión de nuestros antepasados. El
canto que explica por qué llamaron al sol,
Sol, a la tierra, Tierra, al agua, Agua, al
aire, Aire y al fuego, Fuego. El canto con
el que cantaron a los cuatro elementos.
Si sabemos del canto reconoceremos que
también el silencio es muy importante.
Cuando uno para la mente y atiende a los
pensamientos, en silencio, te das cuenta de
la poca importancia de muchos de los
pensamientos y de las cosas que hablamos. A
veces es mejor respirar y no decir palabras
innecesarias. En realidad no podemos
traducir el poder del silencio en la
palabra. La verdad es bella, simple y
hermosa… Poder mirar una flor, un pajarito.
Queremos explicar esa verdad, a veces a
nosotros mismos, pero la pura mirada va más
allá de cualquier palabra. Se trata de estar
así en algunos momentos escuchándonos a
nosotros mismos en silencio ya que quien
habla es una cosa y quien escucha otra y si
nos escuchamos de corazón podemos acertar
mejor. El silencio es algo que siempre está
en paz. No verás al silencio discutiendo,
agitado y haciendo ruido. Es en el silencio
donde el canto se nos da.
A veces he escuchado la importancia
que dais a llevar el efecto de la planta al
corazón…
Nosotros no creemos en los efectos e
influencias de las sustancias. Creemos o
mejor sabemos de llevar la medicina, el
abuelo peyote, al corazón. Si no llevamos
las cosas al corazón no hay comunicación, ni
relación, ni tampoco apertura, ni
conocimiento alguno. Si uno recibe algo debe
llevarlo al corazón. Si nos ofrecen un café
al llevar ese café al corazón tomamos
conciencia, más allá de ese café, de la
atención que hay en ese ofrecimiento, el
cariño de ofrecerlo y prepararlo...
En el camino hay que saber apreciar lo que
nos dan. La primera enseñanza es pues
agradecer lo que tenemos. Ser gratos. Por
eso todo está en el corazón. Si se llevara
más la verdad de la vida al corazón no se
practicarían esos abusos o las explotaciones
que se hacen. Si deseas el bien para ti lo
deseas para los demás llevando las cosas de
la vida al corazón. Tomarlo todo con el
corazón, una buena vida, un buen camino, una
buena relación, lo hace todo verdadero. Por
eso ante el fuego nos llevamos las
bendiciones al corazón. En el corazón todo
se presenta como sagrado. Si tomamos todo
desde esta perspectiva tendremos una actitud
de respeto, de consideración, de encuentro.
El abuelito peyote da poder, da
conocimiento. Si llevamos el abuelo al
corazón recibiremos su vibración, su
energía. Así estaremos en el poder del
abuelo, dándole un respeto. No se trata pues
de estar bajo la influencia de unos
determinados efectos. Todo hay que hacerlo
desde el corazón, desde un cuidado y una
atención para que así todo se nos retorne y
la vida sea verdadera. Se lleva el poder, la
conciencia, y el espíritu del abuelito al
corazón por puro respeto, amor y
agradecimiento!
¿Cuál es el sentido de los rituales y
de los espacios ceremoniales a la hora de
encontrarnos con las plantas y su saber?
Hay tanto conocimiento en los diferentes
diseños y espacios ceremoniales que, de
alguna manera, es infinita la cantidad de
aportaciones que acontecen en esos espacios.
Es como decir qué me aporta mi padre y mi
madre o el Cielo o la Tierra. Es tanto lo
que sucede que nunca acabaríamos de darnos
cuenta de lo que se nos da en las diversas
ceremonias. Reconocer cuatro direcciones,
cuatro puntos cardinales, nos da una
orientación en el espacio. Nos indica dónde
estamos parados. Reconocer que hay un arriba
y un abajo, el Cielo y la Tierra, ya nos da
una referencia. Todo lo que tiene movimiento
y medida es sagrado, incluido lo visible y
lo invisible. Nuestros antepasados así lo
vieron y lo llamaron “Teotl”. Entender la
geometría sagrada es entendernos mejor a
nosotros mismos. Nuestro propio cuerpo no es
más que un conjunto de inteligencia y
sabiduría sagrada que lo hace funcional.
Cuando decimos que un espacio ceremonial
está consagrado es porque acoge el propósito
de nuestra intención para equilibrarnos. Así
tenemos un respaldo y un apoyo, un cimiento
y un refugio en el que en definitiva poder
estar en paz. Un espacio ceremonial, un
altar, siempre atraerá al punto preciso de
atención, a la toma de conciencia, al
instante. El espacio ceremonial es bueno
para crecer, para cantar, para danzar, para
encontrase en un lugar en el que alguien
depositó su visión, su conocimiento, su
poder. En un espacio así se recibe y si se
tiene la capacidad se contribuye poniendo de
nuestra parte. Es un lugar en el que se
encuentra el propósito y la intención de
hacer un espacio ceremonial, un templo en el
que la verdad mueve aquello que es tocado
por la atracción de la propia verdad.
El espacio ceremonial es para todos. Para
nosotros es como una pipa que compendia y
une el Cielo con la Tierra y con las
generaciones a través de un conducto en el
que con nuestro propio aliento se libera el
rezo depositado en el tabaco. Los diferentes
espacios ceremoniales los soñaron y vieron
nuestros abuelos y comprendieron que era
importante trasmitirlos tal y como los
vieron. Un espacio ceremonial es un lugar
donde uno va a descansar por eso quizá haya
que tener un lugarcito para el fin de
nuestros días depositarnos allí y, por qué
no, también uno para nacer.
Los espacios sagrados en los que se usa la
medicina son lugares para crecer, lugares
para que toda nuestra gente lleve lo mejor
de sí mismo al centro, al paraíso. Por eso
el abuelito debe ser llevado a nuestro
corazón, al lugar en el que está la verdad,
nuestro centro. El espacio ceremonial es un
lugar de rezo en el que se convoca al poder
mismo, al poder sagrado. Ahí se preparan los
hombres y las mujeres para estar en mejores
condiciones, en mejor capacidad, para llevar
a cabo cualquier tarea de la vida. En ellos
se transmite la sabiduría que enseña un
mejor vivir.
¿Qué sentido tienen los sueños?
Todo es igual de importante esté donde esté
y sea lo que sea. Todo debe ser tomado en
cuenta sin poner nada por encima ni por
debajo. Todo hacer es sagrado. La
importancia de dormir o comer es nutrirse.
En el descanso y en el sueño nos renovamos.
Por eso se dice que hay un especial modo de
conexión en los sueños y que cuando en el
sueño nos liberamos del control de nuestra
razón se nos transmiten cosas.
Hay sueños que escapan a los sueños más
ordinarios y son especiales por que nos
abren al Misterio. La importancia del sueño
depende del soñador. Hay soñadores que no
recuerdan ningún sueño. Todos soñamos pero
nos cuesta retener y recordar lo que
soñamos. Saber soñar es otra cosa. Los
verdaderos soñadores no tienen este problema
del olvido, sueñan dándose cuenta e incluso
sueñan despiertos abriéndose a esa conexión
y esa transmisión de los sueños y las
visiones. No esperan a dormirse para soñar.
Nacen y cultivan esta capacidad. En realidad
todos la tenemos, pero hay a quien le es más
fácil tomar conciencia de ella.
Es muy saludable tener buenos sueños. Cuando
uno es capaz y desarrolla un cuerpo
energético en el sueño y sueña
conscientemente se pueden conseguir grandes
cosas. Esto depende de la persona y de cómo
haya trabajado previamente su propia energía
vital. Lo que recomiendo es que la gente que
entra en esos espacios tenga un enorme
respeto a los sueños y visiones y a su
propio propósito. De todas maneras no hay
que tomarse demasiado en serio. No olvidemos
que en la mayoría de los casos, en los
sueños, estamos ante partes de nosotros
mismos.
Aurelio, tú eres pintor. En tus
cuadros pintas tus visiones. ¿Cuál ha sido
la relevancia de la pintura en tu propio
camino y en tu relación con el abuelito
peyote?
Todo hacer es importante. Todo hacer es un
arte. No es cierto que a través de un lienzo
se haga algo especial. Saber hacer un buen
masaje o una buena comida también es arte.
Al pintar yo deseo transmitir el
conocimiento y la sabiduría guardada en los
colores, en las imágenes, en las formas.
Pintar, para mí, es explicar o transmitir
algo con un modo de expresión que me resulta
más fácil que el de las palabras. El arte
silenciosamente transmite y es interpretado
de muchas maneras en la propia experiencia
del que lo ve. Desde los símbolos a la
composición y al color todo es importante si
es que uno entiende las propuestas que
quiere transmitir. Yo, en mi pintura, junto
sueños, recuerdos, visiones e impresiones
para comunicar el mensaje de la medicina en
una forma que sea fácil de recibir. Uno
puede utilizar la pintura para hacer que
alguien se perturbe o para otra cosa. En el
arte es muy importante el propósito del
artista.
Cuando pinto, pido ayuda e inspiración al
Gran Espíritu para poder transmitir y poder
hacer un buen trabajo, dando un buen uso a
lo que escogí para mi vida. Así trato de
entregar lo que uno ha guardado, valorizado
y entendido para quien quiera ver. En el
arte no se puede decir esto es y esto no es.
Espero que la gente lo entienda dándose
cuenta y tomando conciencia de lo que
transmite.
Cuando primero comencé a pintar murales, fue
por el solo gusto de hacerlo, pero después
de un tiempo adquirí fama y éxito, es cuando
realice que mi importancia personal
intervino en mi relación con la pintura y
decidí dejar de hacerlo. Entonces me dediqué
a profundizar en el conocimiento de la
medicina del abuelito peyote. No fue hasta
10 anos después que mi hijo me inspiro a
retomarlo, reconociendo también que puedo
alcanzar a muchas personas de esta manera.
A la hora de pintar se debe tener la
inspiración de cómo expresar lo que se ha
recibido. Eso es el arte de la pintura.
Primero se trata de reconocer aquello que se
recibe para a continuación comenzar a
refinarlo y pulirlo en uno mismo. Sin este
refinamiento no se transmite el verdadero
conocimiento, ni hay comprensión, ni se
acierta como artista. El artista debe
transmitir una toma de conciencia a la que
él ha accedido. Esta manera de entender el
arte te hace darte cuenta de la importancia
de lo sagrado y de lo que, de esta manera,
es una verdadera pieza de conocimiento.
El arte así entendido es un conducto de
energía y depende mucho de que quien lo haya
realizado haya sabido abordar e integrar ese
saber. Si no es así uno lo hace como puede y
muchas cosas no quedan claras. De todos
modos todo arte es sagrado aunque hay quien
no se de cuenta de ese rango. Pintar una
sandía o una manzana, atendiendo a cómo está
llena de vida, es también arte sagrado. Hay
arte fino, de calidad, con belleza que
contiene el propósito con el que fue creado.
Por eso digo que hay muchos artistas que
trasmiten y que por naturaleza reconocen y
respetan la naturaleza de lo sagrado. De
alguna manera en su sensibilidad son
espirituales y tienen esa sensibilidad para
percibir y trasmitir la impresión del
espíritu en las cosas.
Publicada por visionchamanica.com
con autorización del autor en Marzo 13-2010
*Publicada
originalmente en Cartografías de la
experiencia enteogénica.
José Carlos Aguirre (ed). Ediciones
Amargord
y reproducida en el blog
phantastikablog.blogspot.com
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