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Salud y Tercera Edad
Hacia un nuevo modelo del cuidado
de la salud de Adultos Mayores
Gabriela Rodríguez Salgado
Unimedios
Tomado de UNPeriódico - Febrero 10 - 2008
http://unperiodico.unal.edu.co/ediciones/108/07.html
Una propuesta del Grupo de Cuidado Cultural de la Salud,
de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia
Infusiones
de hierbas, no coger frío para conservar el
calor del cuerpo y los ‘sobijos’ para calmar
el dolor son algunos de los remedios que los
abuelos usaban para cuidar su salud. En la
Facultad de Enfermería de la UN hallaron la
manera de combinar ese concepto cultural de
cuidado con las mejores prácticas de las
diferentes disciplinas del área de la salud.
La investigación dio como resultado el
primer Modelo de Cuidado Cultural de la
Salud para adultos mayores.
“Abuelito,
quédese por ahí sentadito, no se mueva ni se
ponga a caminar por ahí que eso le hace
daño”. Actitudes como esta son muy comunes
en las familias que han asumido el cuidado
de un adulto mayor, pues las familias lo
hacen para evitar que el abuelo se caiga o
se lastime. Pero a veces esta cura resulta
más cara que la enfermedad, pues impedir la
actividad física a un ‘viejito’ puede
derivar en una discapacidad total.
Esto fue lo que el Grupo de Cuidado
Cultural de la Salud, de la Facultad
de Enfermería de la Universidad Nacional
de Colombia, tuvo como punto de partida para
desarrollar una investigación sobre las
creencias e imaginarios que los adultos
mayores han practicado por tradición y
combinarlas con los aportes de las
diferentes áreas de la salud y la
antropología.
Así lo explicó la profesora Alba Lucero
López, coordinadora del Grupo: “el Cuidado
cultural es la utilización de elementos de
la antropología para el desarrollo de nuevas
prácticas, que pueden rescatar la visión de
mundo de cierta comunidad, es decir lo que
las personas creen y hacen, y combinarlo con
lo mejor que tienen las profesiones del área
de la salud”.
El Grupo estudió por más de un año estas
creencias de los abuelos en Kennedy y San
Cristóbal, en Bogotá, y en Cáqueza,
Cundinamarca. Allí, en coordinación con las
autoridades locales, los profesionales de la
UN identificaron la población de abuelos
que llevaban su vejez con alguna
discapacidad física y en situación de
pobreza. Al hacerlo, decidieron visitar
casa por casa a los abuelos y conocer sus
condiciones, para explorar sus necesidades,
que serían la materia prima para construir
el primer Modelo de Cuidado Cultural de la
Salud para esta población vulnerable
de Colombia.
La respuesta de los abuelos fue la mejor.
Entusiasmados encontraron en el equipo de
profesionales de la UN la respuesta a sus
oraciones, así como cariño y la mejor
alternativa para aprender a vivir su vejez
con tranquilidad y salud.
Cuando llegaron a la casa de Teresa de Jesús
Muñoz, una mujer de 80 años nacida en
Anolaima, Cundinamarca, que dejó su tierra
por venir a Bogotá a encontrar trabajo,
vieron que ella los necesitaba con urgencia.
El estado de salud de doña Teresa no podía
ser peor. Sufría de artritis degenerativa y
estaba ‘tullida’, así se diagnosticaba ella
misma, porque no podía caminar, ni moverse.
Incluso, en el punto más alto de su
deterioro llegó a arrastrarse por el piso
para poder ir de un lugar a otro de su casa.
Dos años atrás doña Teresa había tenido una
crisis que obligó a sus vecinos a llevarla
de urgencias al Hospital de Kennedy, en
donde le dieron medicamentos y una
certificación de discapacidad que le
permitió adquirir el acceso al Sisbén.
“En ese entonces, recuerda, me dieron 120
ejercicios para hacer y los hice por algún
tiempo”, pero luego desistió. “Una amiga me
dijo que yo me estaba tullendo por no hacer
los ejercicios y ahí fue cuando me visitaron
por primera vez los de la Nacional”, agregó.
El trabajo del Grupo de Cuidado Cultural
sirvió para ver de una manera diferente el
ejercicio, pues los profesionales con la
información recolectada se dieron cuenta de
que la mejor manera de convencer a los
abuelos era partiendo de sus creencias.
La profesora López indicó que “la mayoría de
los ancianos provienen de área rural,
comparten muchas ideas y creencias. Y en
este contexto identificamos que el
ejercicio, en el estrato de ellos, es el
imaginario del trabajo, porque ha sido la
razón de ser de sus vidas”.
Nace la idea
Tomando como punto de partida el trabajo del
campo, que para muchos de los abuelos es un
referente de vida, el Grupo de la UN se dio
a la tarea de diseñar su Modelo de
Cuidado Cultural para el adulto mayor.
Dichos como “a Dios rogando y con el mazo
dando”, “ayúdate que yo te ayudaré”, “la fe
mueve montañas” y “pedid que algo llegará”
hicieron las veces de ejes temáticos del
Modelo. “Hoy vamos a trabajar la salida a
cosechar. Levanten el hacha, suéltenla y
muevan la tierra. Siembren la semilla,
rieguen y tapen el hueco”.
“Con esta secuencia estamos haciendo que
ellos se ejerciten, porque les damos una
serie de movimiento programados y ajustados
al imaginario del cultivo”, explicó la
profesora López.
Al empezar con estos ejercicios algunos de
los abuelos se dieron cuenta de que estaban
levantando la mano por encima de la cabeza,
que estaban moviendo sus caderas al
agacharse para echar la semilla y sus
piernas al tapar la tierra y, lo mejor de
todo, que lo estaban disfrutando. Una grata
sorpresa, pues habían empezado a reconocer
sus propias capacidades.
Como muchos de ellos cargaron cajas o bultos
en sus tierras, se tomó ese recuerdo que los
motivó volver a hacer el mismo movimiento y
cargar un pequeño peso de arena, de acuerdo
a las capacidades de cada uno. “Nos
sorprendimos aún más cuando, con esa idea
del cultivo, ellos empezaron a hacer nuevos
ejercicios al recordar actividades que
realizaban, como cargar cebolla”, indicó
López.
En otra etapa del Modelo se partió del
‘sobijo’ y del calor del cuerpo para mermar
el dolor. Como para ellos es tan distante el
concepto del masaje y tan arraigada la
importancia del calor en la sangre, los
profesionales optaron por incorporar una
terapia llamada ‘la serenata para el
cuerpo’, donde a través de maracas, rodillos
y una cartilla ilustrada de ejercicios
específicos, los abuelos aprendieron a
reconocer su cuerpo y a ejercitar cada
músculo.
La profesora López explicó que “con las
maracas se hacen movimientos sobre los
músculos, porque para ellos esto calienta la
sangre y cuando se calienta la sangre se
pueden mover los músculos. Este es el
imaginario con el que se trabaja y, si uno
lo mira profesionalmente, serían los
movimientos de calentamiento que anteceden a
cualquier ejercicio, pero adaptados al
universo cultural de ellos”.
Como cada etapa del modelo tiene un nombre
que corresponde a una frase común entre
ellos, como “Pedid que algo llegará”, los
abuelos, con el apoyo de los profesionales
de la UN, redactaron un comunicado dirigido
al Gobierno Nacional en el que solicitan un
reconocimiento a los adultos mayores y
mejores medidas para asegurar su calidad de
vida.
Con el apoyo para la difusión del comunicado
(ver recuadro), el Grupo de Investigación,
avalado por Colciencias, demostró que el
trabajo y compromiso con la comunidad ayuda
a mejorar las condiciones de vida de las
poblaciones que, como los adultos mayores,
no son foco de atención para muchos.
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