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Ojo con el Azúcar
Ponga en cintura a la Diabetes
Por:
Gabriela Rodríguez Salgado - Unimedios
Tomado de UNPeriódico - Abril 13 - 2008
http://unperiodico.unal.edu.co/ediciones/110/06.html
Cada
noche, Óscar Rodríguez, un ingeniero
electrónico de 34 años de edad, se levantaba
al baño cerca de 4 ó 5 veces. Su frecuencia
urinaria aumentó porque durante el día
tomaba abundante agua y jugos de fruta con y
sin azúcar, “lo que fuera para calmar mi
sed”. Empezó a notar que perdía peso y lo
relacionaba con la cantidad de veces que iba
al baño a causa del líquido que consumía.
En
octubre de 2005 la empresa en la que presta
sus servicios realizó a sus empleados una
revisión médica, que incluía exámenes de
sangre. El médico laboral revisó los
resultados y le preguntó por su trabajo. En
la conversación el doctor vio los niveles de
glucosa y exclamó: “¡usted es diabético!”
El resultado revelaba que Óscar tenía su
nivel de glucemia en 380mg/dL1, una cifra
que demandaba una acción médica urgente. La
noticia lo deprimió y no era para menos,
pues en su familia dos personas habían
muerto por complicaciones a causa de la
diabetes. Además, no podía creer que una
persona de su edad, 31 años en el momento
del diagnóstico, tuviera una enfermedad, que
muchos erróneamente asocian, como de
“viejitos”.
Ya no había marcha atrás. Necesitaba un
tratamiento de contingencia que le
permitiera controlar los síntomas y que
detuviera el deterioro de sus órganos.
“La diabetes es un síndrome heterogéneo que
se caracteriza por hiperglucemia, que
significa que el paciente tiene niveles de
glucosa superiores a los normales en la
sangre (más de 126 mg/dL en ayunas y/o
200mg/dL dos horas después de ingerir 75g de
glucosa).*
La glucosa es el azúcar que viaja por la
circulación y es utilizada por el cuerpo
para producir energía”, explica la profesora
Clara Pérez Gualdrón, de la División de
Lípidos y Diabetes de la Facultad de
Medicina de la Universidad Nacional de
Colombia.
Los niveles superiores a los normales
intoxican el cuerpo y deterioran órganos
como los riñones y los ojos, en primera
instancia. También el sistema circulatorio
empieza a presentar complicaciones que
pueden llevar al paciente a padecer
problemas cardiovasculares.
Una herencia que
pesa
El doctor Álvaro Márquez Zuccardi,
especialista en diabetología de la Escuela
de Graduados de la Sociedad Argentina de
Diabetes, afirma que “la diabetes tipo 2 es
un interjuego entre una información genética
que el individuo tiene y el medio ambiente”.
Los latinos son más propensos a la diabetes,
a causa de factores étnicos de la herencia
prehispánica, pues “nuestros antepasados
eran personas que debían enfrentarse a la
escasez de alimento y tenían que salir a
recogerlo o almacenarlo. Con la escasez, los
genes se volvieron más eficientes y lograron
que el cuerpo acumulara energía en forma de
grasa”.
Es así como estos genes se suman a la
sobreoferta de alimentos del Siglo XXI, con
la que las personas consumen comida rica en
energía en cualquier lugar y momento, razón
por la cual son más propensas a la obesidad,
el principal factor de riesgo de la
diabetes.
Pero para el médico diabetólogo Alejandro
Díaz Bernier, “hay que tener una condición
genética para hacer diabetes. Los que poseen
herencia de sus padres diabéticos lo más
probable es que carguen el gen. Existen
algunos nunca lo manifiestan, pero cuando se
presentan factores como la obesidad y el
sedentarismo, no hay la menor duda de que
este gen se expresará”.
Y es que en el proceso de transformación de
la glucosa, en el que el cuerpo debe
eliminarla o convertirla en energía, la
información genética de las células es
determinante. De ella depende que el hígado
y el páncreas puedan cumplir adecuadamente
su función.
Cuando un alimento ingresa por vía oral al
organismo, es digerido y fraccionado en sus
partes más pequeñas, hasta que se convierte
en glucosa. Luego, pasa al torrente
sanguíneo, que la transporta hacia el
hígado, en donde se concentra y transforma.
La célula es un elemento independiente
aislado de su contexto pero que se comunica
constantemente con él, y la insulina,
hormona producida por el páncreas, es la
encargada de facilitar la comunicación con
las células hepáticas. Este proceso de
aceptación e ingreso al interior del hígado
es conocido como captación de glucosa.
“En la medida en que la señal de la insulina
funcione, vamos a tener más eficiencia en la
captación de la glucosa, para que se
mantenga dentro de la célula, que es en
donde debe estar, y no fuera de ella, lo que
le ocurre al paciente con diabetes”, agrega.
Como la glucosa no está entrando a los
tejidos periféricos sensibles a la insulina,
como el músculo esquelético y el hígado, los
pacientes tienen hambre, adelgazan y se
quedan sin energía, pero en su sangre
presentan una gran cantidad de glucosa que
está intoxicando su cuerpo.
Alarma mundial
La Organización Mundial de la Salud, OMS,
alertó sobre la prevalencia que la diabetes
tiene en el mundo, pues para el 2005, 180
millones de personas vivían con la
enfermedad y se calcula que para el 2030 la
cifra de duplicará.
En este mismo año, la OMS calcula cerca 1,1
millones de muertes a causa de la diabetes,
pero aclaró que “esta cifra podría
subestimar la verdadera carga de diabetes,
porque en muchos pacientes que la han
padecido durante años la causa subyacente de
sus muertes es la cardiopatía o la
insuficiencia renal. Otras estimaciones que
toman en consideración los decesos a los que
ha contribuido la diabetes indican que cada
año se producen aproximadamente 2,9 millones
de muertes atribuibles a esta causa”.
Con estas cifras en vertiginoso aumento, la
OMS declaró la diabetes y sus factores de
riesgo como la obesidad y el sedentarismo,
una epidemia mundial que pone en peligro a
la población, sin importar condición
económica, religión o edad.
Cambio en el estilo
de vida, única terapia
Según la Asociación Colombiana de Diabetes,
actualmente en Colombia la prevalencia de
diabetes mellitus en la población adulta es
del 2%, es decir, cerca de 441.000 seres
humanos. De igual manera, de acuerdo con el
II Estudio Nacional de Factores de Riesgo de
Enfermedades Crónicas, Enfrec II, realizado
en 1999, el 4,3% de los adultos presenta un
estado de glucemia alterada en ayunas; esto
equivale a 920.000 personas.
La profesora Pérez aclara que este valor
pudo ser subestimado, porque se utilizó la
glucometría como método de determinación del
nivel de glucosa. “Por esta razón, tomamos
como base los datos publicados en la revista
Diabetes Care, en 1993, en los que se
presenta una prevalencia del 7%, pues el
estudio se basó en pruebas de tolerancia
oral a la glucosa, en ambos sexos, en edades
entre los 30 y 64 años. Es importante
resaltar que la mayoría de los casos se
presenta en áreas urbanas”, explica.
Los principales factores de riesgo para la
diabetes mellitus tipo 2 son la obesidad, el
sedentarismo, la hipertensión, el colesterol
y los triglicéridos altos, factores que
están determinados por el ritmo de vida
actual. Pero para los médicos consultados, y
para la OMS, la única manera de prevenir el
aumento de muertes a causa de esta
enfermedad crónica es “un cambio terapéutico
en el estilo de vida, en donde la correcta
alimentación y el ejercicio sean el eje”,
dice la doctora Pérez.
Se considera obesidad central cuando las
mujeres tienen más de 88 centímetros del
perímetro de cintura y los hombres, más de
102 centímetros.
Por su parte el doctor Díaz Bernier ha
buscado varias alternativas para que sus
pacientes y personas en riesgo entiendan que
es necesario prevenir con una sana
alimentación y “al menos media hora diaria
de ejercicio” los factores de riesgo.
“Cuando se da un fármaco como tratamiento
para la diabetes este buscará mejorar la
deficiencia de insulina que tiene el
paciente. Pero no se logra nada con que la
persona tome el medicamento sino tiene un
control en los alimentos y se ejercita. Por
eso es que fracasan la mayoría de los
tratamientos”, afirma Díaz Bernier.
Para él lo mejor es erradicar de la comida
el azúcar de cocina, la miel de abejas, la
panela y los jugos, y aumentar el consumo de
frutas enteras y verduras, así como reducir
el consumo de grasas y de harinas.
La distribución
alimentaria recomendada es:
– Carbohidratos complejos y simples en
50-55%: los carbohidratos complejos son los
que se encuentran en el arroz, los granos,
el pan blanco, y los tubérculos, y los
simples son los carbohidratos procedentes de
frutas y verduras.
– Grasas hasta 35%: preferiblemente las que
se encuentran en el aceite de oliva o canola
y en los pescados de aguas marinas frías.
– Proteínas entre 15-20% y abundante fibra,
mínimo 30 gramos al día.
*Esta medida
significa miligramos sobre decilitros, que
determina la cantidad de moléculas que hay
en la sangre. En este caso son moléculas de
glucosa en una muestra de sangre. |