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Abuela Margarita
Entrevista a la
abuela Margarita
Cuando quiero algo me lo pido a mi misma
Por Ima Sanchís
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Publicado en 'La Contra', diario La
Vanguardia de Catalunya
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La Abuela Margarita
en un Círculo de mujeres por la
Tierra con el colectivo de la
Arboleda de las hijas de Gaia en
Barcelona |
La Abuela Margarita,
curandera y guardiana de la tradición maya,
se crió con su bisabuela, que era curandera
y milagrera. Practica y conoce los círculos
de danza del sol, de la tierra, de la luna,
y la búsqueda de visión. Pertenece al
consejo de ancianos indígenas y se dedica a
sembrar salud y conocimiento a cambio de la
alegría que le produce hacerlo, porque para
sustentarse sigue cultivando la tierra.
Cuando viaja en avión y las azafatas le dan
un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al
primero: 'No joven, que esto va a parar a la
Madre Tierra'. Rezuma sabiduría y poder, es
algo que se percibe con nitidez. Sus
rituales, como gritarle a la tierra el
nombre del recién nacido para que reconozca
y proteja su fruto, son explosiones de
energía que hace bien al que lo presencia; y
cuando te mira a los ojos y te dice que
somos sagrados, algo profundo se agita.
Ella nos dice: 'Tengo 71 años. Nací en el
campo, en el estado de Jalisco (México), y
vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos
hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo
miles con los que he podido aprender el amor
sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra
y el Padre Sol. He venido a la Fira de la
Terra para recordarles lo que hay dentro de
cada uno.'
-¿Dónde vamos tras esta vida?
-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no
existe. Las muerte simplemente es dejar el
cuerpo físico, si quieres.
-¿Cómo que si quieres…?
-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era
chichimeca, me crié con ella hasta los 14
años, era una mujer prodigiosa, una
curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho
de ella.
-Ya se la ve a usted sabia, abuela.
-El poder del cosmos, de la tierra y del
gran espíritu está ahí para todos, basta
tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos
mucho los cuatro elementos (fuego, agua,
aire y tierra), los llamamos abuelos. La
cuestión es que estaba una vez en España
cuidando de un fuego, y nos pusimos a
charlar.
-¿Con quién?
-Con el fuego. 'Yo estoy en ti', me dijo.
'Ya lo sé', respondí. 'Cuando decidas morir
retornarás al espíritu, ¿por qué no te
llevas el cuerpo?', dijo. '¿Cómo lo hago?',
pregunté.
-Interesante conversación.
-'Todo tu cuerpo está lleno de fuego y
también de espíritu -me dijo-, ocupamos el
cien por cien dentro de ti. El aire son tus
maneras de pensar y ascienden si eres
ligero. De agua tenemos más del 80%, que son
los sentimientos y se evaporan. Y tierra
somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar
con eso?'.
-¿Y para qué quieres el cuerpo?
-Pues para disfrutar, porque mantienes los
cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora
mismo están aquí con nosotras los espíritus
de mi marido y de mi hija.
-Hola.
-El muertito más reciente de mi familia es
mi suegro, que se fue con más de 90 años.
Tres meses antes de morir decidió el día.
'Si se me olvida -nos dijo-, me lo
recuerdan'. Llegó el día y se lo recordamos.
Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo:
'Ahora me voy a descansar'. Se tumbó en la
cama y murió. Eso mismo le puedo contar de
mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…
-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?
-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya
poderoso. Se fue a la montaña: 'Al anochecer
vengan a por mi cuerpo'. Se le oyó cantar
todo el día y cuando fueron a buscarle, la
tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero
yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo
que hizo mi papá?
-¿Qué hizo?
-Una semana antes de morir se fue a recoger
sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y
a la gente que amaba y se dio el lujo de
despedirse. La muerte no es muerte, es el
miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está
diciendo: 'Habla de mí', así que le voy a
hablar de ella.
-Su hija, ¿también decidió morir?
-Sí. Hay mucha juventud que no puede
realizarse, y nadie quiere vivir sin
sentido.
-¿Qué merece la pena?
-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al
otro en ti y tú entras en el otro y te haces
uno. Esa relación de amor es para siempre,
ahí no hay hastío. Debemos entender que
somos seres sagrados, que la Tierra es
nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta
hace bien poquito los huicholes no aceptaban
escrituras de propiedad de la tierra. '¿Cómo
voy a ser propietario de la Madre Tierra?',
decían.
-Aquí la tierra se explota, no se
venera.
-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en
respetar lo que somos, y somos tierra,
cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de
la madre tierra, también hablamos de la
mujer que debe ocupar su lugar de educadora.
-¿Cuál es la misión de la mujer?
-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan,
tendrán otra manera de comportarse con la
mujer y con la madre tierra. Debemos ver
nuestro cuerpo como sagrado y saber que el
sexo es un acto sagrado, esa es la manera de
que sea dulce y nos llene de sentido. La
vida llega a través de ese acto de amor. Si
banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el
poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra
actitud ante la vida. Cuando la mente se une
al corazón todo es posible. Yo quiero
decirle algo a todo el mundo…
-¿...?
-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu
en el momento que quieran. Cuando entiendes
quién eres, tus pensamientos se hacen
realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo
pido a mí misma. Y funciona.
-Hay muchos creyentes que ruegan a
Dios, y Dios no les concede.
-Porque una cosa es ser limosnero y otra,
ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que
necesitas. Muchos creyentes se han vuelto
dependientes, y el espíritu es totalmente
libre; eso hay que asumirlo. Nos han
enseñado a adorar imágenes en lugar de
adorarnos a nosotros mismos y entre
nosotros.
-Mientras no te empaches de ti mismo.
-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más
ligeros, afinar las capacidades, entender.
Entonces es fácil curar, tener telepatía y
comunicarse con los otros, las plantas, los
animales. Si decides vivir todas tus
capacidades para hacer el bien, la vida es
deleite.
-¿Desde cuándo lo sabe?
-Momentos antes de morir mi hija me dijo:
'Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que
compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho.
No temas, yo te acompañaré'. Yo vi con mucho
asombro como ella se incorporaba al cosmos.
Experimenté que la muerte no existe. El
horizonte se amplió y las percepciones
perdieron los límites, por eso ahora puedo
verla y escucharla, ¿lo cree posible?
-Sí.
-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos
la custodia del conocimiento: 'Llegará el
día en que se volverá a compartir en
círculos abiertos'. Creo que ese tiempo ha
llegado.
Reenviado a visionchamanica.com por
Nora Chimirri [www.norachimirri.com.ar]
a través del grupo
danzasdepazuniversal@yahoogrupos.com.mx
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