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Psicología y
Meditación
La Práctica de la Atención Plena
–Mindfulness –
Por: Manuel Manotas
La
atención plena (mindfulness) es la práctica
intencional de presenciar directamente,
momento a momento cada suceso,
acontecimiento o evento. Esta práctica
consiste en estar presente, o en contacto
con todo lo que ocurre interior y
exteriormente sin filtros ni lentes de
juicio. Siguiendo una metodología, el
participante cultiva la presencia de su
cuerpo y mente; viviendo en el aquí y en el
ahora.
Considerada como esencial en la meditación
Budista, esta práctica también es un
componente clave en otras tradiciones
religiosas y espirituales. Es más, se puede
argumentar que todas las tradiciones
espirituales tienen alguna versión de dicha
práctica.
Aunque esta práctica tiene
una historia de dos mil quinientos años en
contextos espirituales, a finales de los
años setenta Jon Kabat-Zinn, Ph.D de la
universidad de Massachussets desarrolló un
protocolo completamente laico. En su inicio
este programa de 8 semanas, llamado
Reducción de Estrés Basado en Atención Plena
(Mindfulness-Based Stress Reduction MBSR),
fue utilizado para enseñar esta forma de
meditación a pacientes que sufrían de dolor
crónico por causa de diversas enfermedades.
Desde entonces se han desarrollado numerosos
programas basados en la atención plena.
Adicionalmente en los últimos veinte años
han surgido un gran número de estudios
científicos que demuestran la efectividad de
la atención plena. En particular un estudio
publicado este año mostró que personas que
participaron en un entrenamiento diario de
45 minutos por ocho semanas, tuvieron un
incremento de materia gris en áreas del
cerebro que tienen que ver con atención,
regulación emocional y aprendizaje.
Hasta hace poco la palabra
meditación despertaba reacciones de
escepticismo y se asociaba con los
movimientos de nueva era y misticismo. Hoy
en día estos prejuicios han disminuido
sustancialmente en gran parte por la
evidencia científica y en parte porque la
gente ha empezado a descubrir que esta
práctica consiste simplemente en el
desarrollo de la atención. Todos tenemos que
prestar atención en diferentes momentos y la
meditación de atención plena no es más que
la práctica de cultivar y mantener dicha
atención.
Cuando empezamos a prestar
atención al funcionamiento de nuestra mente
nos empezamos a dar cuenta que ella está
constantemente pensando en posibles futuros,
recapitulando el pasado y criticando a los
demás y a uno mismo. Esta crea toda clase de
opiniones, juicios, y comentarios que
tendemos a creernos, creando un gran nivel
de sufrimiento innecesario. Sin embargo,
podemos liberarnos de esta tortura
aprendiendo a observar la mente sin creer en
ella ni identificarnos con su constante
bombardeo. Esto no es una tarea fácil, pero
con la práctica se puede llegar a niveles de
libertad interior.
Cuando empezamos a
desarrollar nuestra capacidad de atención
plena nos damos cuenta de que hemos estado
perdiéndonos gran parte de nuestras vidas
por la costumbre de vivir en piloto
automático. Recuerde lo que desayunó esta
mañana. ¿Estaba usted realmente desayunando?
¿Estaba prestando atención a las sensaciones
de masticar, salivar y pasar? ¿Estaba usted
presente con su experiencia prestando
atención a las sensaciones corporales o
estaba usted distraído? Lo más probable es
que usted estaba en piloto automático
víctima de sus pensamientos como la mayoría
de los seres humanos. Si estaba realmente
presente con la experiencia de comer,
felicitaciones, pues estaba practicando
atención plena. Con el desarrollo de la
atención plena empezamos a vivir una vida
más rica, llena y con más dimensión.
Otro factor importante y relacionado al
mencionado en el párrafo anterior, es que
tenemos la tendencia a vivir en nuestras
cabezas ignorando el resto de nuestro
cuerpo, sacrificando una gran parte de
nuestro ser. Por medio de la práctica de la
atención plena aprendemos a estar más
presentes con nuestros cuerpos recuperando
este precioso contacto. Del mismo modo
desarrollamos una sensibilidad que poco a
poco nos permite percibir información acerca
de nosotros mismos que la mente con sus
facultades cognitivas por sí sola no puede
percibir.
Por ejemplo:
Aprendemos a discernir sensaciones
minúsculas en nuestro cuerpo que algunas
veces pueden ser reacciones a estímulos
externos. En estos casos dichas reacciones
tienden a crecer creando sufrimiento, que se
puede manifestar en ansiedad, angustia,
depresión, etc. Sin embargo cuando
descubrimos estas sensaciones en su comienzo
las podemos liberar evitando así el
sufrimiento.
Todo ser humano experimenta
un rango de emociones como dolor, alegría,
rabia y tristeza. Algunas de estas emociones
no son placenteras y la tendencia es querer
deshacernos de ellas. No obstante, cuando
practicamos la atención plena podemos
desarrollar la capacidad de estar con
cualquier emoción dejándola correr su curso
sin necesidad de cambiarla o manipularla. En
otras palabras dejamos de ser víctimas de
nuestras emociones y de estímulos externos.
Esto nos conduce a vivir la vida de una
manera más dinámica, con más plenitud y
libertad interior sin estar constantemente
peleando con nuestra experiencia.
La práctica de la atención
plena es supremamente sencilla. Es tan
sencilla que puede ser muy difícil
entenderla. No hay artículo, libro o charla,
que nos pueda hacer entender cómo funciona
esta práctica. La única manera de entenderla
es experimentándola directamente. Para
empezar esta práctica solo hay que estar
donde estamos, no importa cuales sean las
circunstancias. El único requisito es la
disposición de trabajar con nosotros mismos
y de prestar atención a lo que ocurre en
nuestros cuerpos y mentes.
Escrito por el autor para
visionchamanica.com
Publicado en Octubre 4 de 2011
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