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Kuna - Tule
Medicinas Étnicas
La Medicina Tradicional Kuna (Tule)
Entrevista con el dirigente Kuna Abadio
Green Stocel - Manipiniktikiya
Por: Ricardo Díaz Mayorga
Medellín, Colombia, Octubre 2 de 2006.
La
etnia Kuna o Tule es
binacional. En Panamá, más numerosa,
pueden ser unas 60.000 personas, y en
Colombia unas 1.500. Entre los dos
grupos hay relación e intercambios
permanentes; los mayores se reúnen con
frecuencia “a cantar la tradición”. Su
medicina es muy compleja, de gran riqueza.
Se conoce principalmente por los “cantos
terapéuticos” y también por su amplio
conocimiento botánico. Para los kunas
“las plantas fueron las primeras personas,
antes que el hombre; estos seres fueron los
que escucharon los mandatos de nuestros
creadores y por eso son mucho más cercanos a
ellos”.
A continuación se presenta una entrevista
realizada al dirigente kuna-colombiano
Abadio Green sobre algunas características
de la medicina tradicional de su pueblo.
P/ En lo que tú
conoces ¿cómo comprendes la medicina de tu
pueblo?
R/ Entre los kunas la práctica de la
medicina se divide en dos formas: una es la
de las plantas medicinales y otra son
los cantos terapéuticos. Esas dos
formas las pueden manejar gente común, gente
que puede aprender: yo puedo aprender los
cantos terapéuticos, puedo aprender las
plantas medicinales.
Pero para ser chamán no, porque en
nuestra cultura para ser chamán es desde la
gestación en la madre, o sea, desde el
vientre de la madre uno ya viene preparado.
Y cuando naces, entonces, los viejos te
adiestran para que seas buen chamán: ese ser
llega a saber dos medicinas, la parte
botánica y la parte de los cantos
terapéuticos. Pero él tiene una cosa que no
todos tienen que es mirar,
hacer diagnóstico. Él también aprende a
utilizar el tabaco para poder mirar,
diagnosticar, y después pensar cómo debe
curar. Como él tiene los dos saberes,
la parte botánica y la parte de los cantos
terapéuticos, de acuerdo con eso procede.
A veces, en nuestra cultura hay gente
especialista solo en cantos terapéuticos, no
son botánicos; otros son botánicos pero no
saben de los cantos terapéuticos. Aunque el
que sabe las plantas medicinales si tiene un
canto, un saber, porque las plantas para
nosotros son seres vivos. En nuestra cultura
se dice que las plantas fueron las primeras
personas, antes que el hombre; fueron los
que escucharon los mandatos de nuestros
creadores y por eso son seres mucho más
cercanos a los creadores. Los hombres no,
los hombres no vimos a los creadores,
sabemos de los creadores por la historia,
porque hubo hombres y mujeres que soñaron,
con las plantas. Las plantas son las que
hacen ese papel, cuando uno se interna en
los sueños.
Ahora, ¿cómo se cura con las plantas
medicinales? En nuestra cultura se plantea
que muchas enfermedades no son físicas, no
son corporales, son psíquicas y por lo tanto
para poder curar al enfermo, lo tienen que
limpiar primero. Se puede curar el problema
del hígado, el problema de los pulmones, el
problema físico, pero si no tiene el alma
limpia, si no tiene una limpieza interna,
eso no sirve. Se puede curar por un tiempo
pero seguirá con la enfermedad.
Por eso, para cualquier tratamiento físico
que se hace de una enfermedad, primero al
enfermo se lo interna; lo mínimo que se
interna son 16 días, máximo puede ser años.
Para limpiar al enfermo primero se acude a
las plantas; la sangre está débil, el
espíritu está débil, entonces hay que
fortalecerlos. Para eso te internan, te
encierran en un cuarto…
P/ ¿Como una hospitalización?
R/ Podría llamarse así, pero en nuestro caso
es un cuarto donde solo tiene la hamaca; ahí
no va a tener ningún contacto, ni con su
familia ni con otros seres. Solamente lo
atiende una anciana y una niña de cuatro
años para darle la comida. El que tiene
contacto permanente con él, es el botánico,
el especialista en las plantas, que cada dos
días va cambiando las plantas que se
aplican. Hay un gran rigor en la parte de la
comida: no hay carne, no hay sal, no hay
condimentos, simplemente un pescado
chiquito, ahumado, que no tenga mucha
sangre. Y así, puede ser un año que comerá
así, o pueden ser meses, o mínimo 16 días.
Esa es una manera. Ya depende de cómo actúan
las plantas y qué cura está habiendo: es la
limpieza del cerebro por las plantas.
P/ Explícame, por favor, un poco más
sobre los cantos terapéuticos
R/ Uno se sorprende cómo es que los viejos
saben la historia y te pueden cantar horas y
horas, días… Por ejemplo, un canto
sagrado, el de la locura, que se demoran
cuatro días cantando y sin repetir… ¿Cómo es
que saben eso? Son las plantas. Antes de que
yo quiera saber mi tradición, para poder ser
profundo, me interno en estas plantas: mi
mente se vuelve frágil, porque todas las
cucarachas que yo tengo en la cabeza se
eliminan; el cerebro se vuelve como el de un
niño, que capta tan fácil y rápido… así se
vuelve uno. Aunque tengan 50, 60 años, los
viejos se siguen bañando con las plantas
medicinales.
Te estoy contando de un solo canto no más,
pero hay gente que sabe 12 ó 16 cantos y
cada canto son cuatro días de canto. ¿Cómo
saben? ¿Cómo pueden memorizar esos cantos en
su cerebro? Es por las plantas, es que
las plantas son un prodigio, son seres que
nos dejaron nuestros creadores para poder
utilizarlas.
Eso era antiguamente, dicen los viejos,
porque hoy en día estamos débiles, débiles
espiritualmente para trabajar porque ya no
acudimos a las plantas; hoy nuestros jóvenes
están estudiando el bachillerato o en las
Universidades, sin acudir a las plantas.
Estos seres sabedores de las plantas, tienen
que cantar a las plantas, porque esa
planta puede curar pero si le hablas, si le
dices de donde proviene. O sea, el cantor
tiene que saber de la historia de esa
planta, quién es su papá, quién es su mamá,
cómo fue el parto de esa planta, tiene que
saberlo; y el canto es esa conversación. Y
si tú sabes, esa planta es aliada permanente
de uno: hace prodigios, en otras palabras
podríamos decir hace milagros. Pero si tú no
eres botánico, si tú no sabes el canto de
ese ser, puedes ayudar a curar pero no es
tan profundo. Por eso todos los botánicos
nuestros saben cantar, saben hablar a las
plantas. Eso es lo que nosotros hacemos
permanentemente. Deberíamos estarnos bañando
con plantas medicinales.
También existe el canto al ají picante,
el canto al cacao. Si alguien estando
en el monte se asustó y se enfermó, entonces
hay que ver si es del susto o es cuestión
física; cuando es de susto el corazón está
latiendo bien fuerte, y si es una cuestión
de enfermedad así corriente el corazón está
normal: si el corazón está acelerado es
porque hubo un susto y entonces se llama a
un especialista en un canto al cacao y el
especialista en cacao le canta a las pepitas
de la planta del cacao que es el que induce
al que tiene que viajar, es el ser que sabe
la tradición. Pero antes el enfermo tuvo que
haber contado dónde ha estado, si estuvo en
el río o en la quebrada, va diciendo en
dónde estuvo; lo que hace el especialista
del canto es ir por ese camino y va buscando
y buscando y va diciendo qué animales
encontró hasta que el cacao, el ser de cacao
conversa con el ser de la naturaleza y con
el sahumerio; el humo que sale del cacao
conversa para que le entregue el espíritu
que el tiene: el ser, el sapo o la rana, el
tigre, o el que sea… y él trae otra vez ese
espíritu de vuelta al que está enfermo, y
listo, se cura.
También existe el canto de la muerte.
Cuando alguien se va a morir es un ser que
viaja, el cantor es entonces el que va
acompañando al difunto hasta llegar a la
sexta canoa de la tierra y lo acompaña hasta
la morada de los dioses, ahí lo deja.
También existe el canto del parto.
Cuando la mujer está pariendo el
especialista se sienta debajo de la hamaca a
cantar para llamar a las grandes madres que
nosotros tenemos, que hacen un papel
independiente de la madre y que van trayendo
poco a poco al niño. El canto se vuelve
mágico, es como un instrumento para poder
que el niño o la niña pueda venir.
Y si la enfermedad es grave grave, se
recurre al ají picante; hay un canto del ají
que es mucho más peleador para recoger el
espíritu de la persona. Es así, son cosas
que ocurren en mi cultura que todavía son
fuertes. Yo creo que todavía hay de 18 a 20
cantos sagrados, para curar distintas
enfermedades. Eso es lo fuerte. Hay otras
cosas, para el paludismo, para la fiebre y
para las que los viejos utilizan plantas
medicinales.
P/ ¿Cuál consideras que es el recurso
principal de la medicina kuna?
Me parece que lo más sustancial de nuestra
cultura médica, de nuestra tradición es
encerrarse uno, comer lo que le diga el
botánico y si lo haces, y duras un año, es
para que salgas convertido en un sabio. En
el transcurso de los sueños esa planta
aparece en el sueño, te conversa y al
conversar contigo te dirá lo que quieres
saber. Hay muchos compañeros nuestros que
han aprendido los saberes de la tradición a
partir de los sueños por que una planta le
transmitió lo que él quería saber.
Eso es una parte. Lo otro son ya las
medicinas específicas para curar una
enfermedad.
Pero para nosotros lo fuerte es la limpieza
del cerebro, la limpieza del cuerpo, que
además es una prevención, dicen los viejos:
eso es lo que tenemos que hacer, porque así
estarás protegido de todas las enfermedades
que nos rodean. Por eso hay tanto enfermo,
porque no hacen la medicina preventiva,
se está volviendo lo mismo que Occidente que
no hace la medicina preventiva sino la
asistencial, así se está convirtiendo
nuestra medicina. Bueno, y porque hay mucha
intromisión de la otra cultura que nos está
diciendo que nuestra medicina no sirve.
Hay cosas impresionantes de la medicina
nuestra. Por ejemplo, un caso que yo conocí,
de un tipo que se cayó de un quinto piso y
las piernas le quedaron vueltas nada, los
huesos astillados totalmente. Y en urgencias
del hospital le dicen que hay que amputar
las piernas, y este joven dice no, yo quiero
ir a mi pueblo, eso ocurrió en ciudad de
Panamá. Y lo llevaron a su comunidad y
comenzaron a tratarlo, bajo las plantas –hay
plantas para que los huesos vuelvan a
crecer– y volvió a caminar ese señor: Eso es
lo prodigioso, lo hermoso de las plantas
medicinales.
Hay otra cosa que es de sustos.
Porque nosotros creemos que la naturaleza
son seres vivos. Detrás de un animal está
una historia; para nosotros el sapo o la
rana fueron humanos que engañaron a los
primeros hombres, porque los hijos de la
rana mataron a la madre tierra, entonces una
rana y un sapo para nosotros son seres que
deben respetarse: cualquier cosa que yo le
pueda hacer al sapo o a la rana me puede
perjudicar la salud. Y así mismo los
caimanes, los tiburones, o los tigres; o
sea, todos los animales, los pequeños y los
grandes, todos tienen una historia: son
seres vivos que fueron hombres y mujeres
antes de nosotros.
P/ ¿Cuáles son los nombres de los
diferentes especialistas botánico en lengua
tule?
R/ Nosotros decimos nele al
chamán, sumaquet al cantor,
inadulet al botánico: ina
quiere decir medicina y dulet
quiere decir el dueño de las plantas o el
sabedor de las plantas; sumaquet
o sumaquet-tule el cantor o
especialista del canto.
P/ ¿Qué otra información existe sobre
la medicina de Uds.?
R/ Si, está por ejemplo lo de Carlos
Severín, el es un italiano que escribió
mucho sobre los cantos terapéuticos, pero
dedicado sobretodo al canto de la locura.
De lo que yo he visto sobre los cantos
terapéuticos hay mucho en Gotemburgo,
en Estocolmo, Suecia. En un tiempo
hubo muchos lingüistas suecos que viajaron a
la comunidad kunayare y que venían en
su barco y estuvieron, meses, años, en el
golfo de Urabá. Ellos hicieron muchos
escritos sobre esto, pero son muy difíciles
de encontrar. Las copias de esos libros
entregadas a la comunidad se han perdido,
porque ¿quién los cuida? y ¿quién los lee?
Yo tuve un amigo Issacsson, muy bueno
el tipo, el quiso entregar todo. Porque en
el museo de Gotemburgo está todo, no solo la
parte botánica, la parte de los cantos
terapéuticos, sino todos los conocimientos
que ellos recogieron y hay un museo dedicado
a la cultura kuna. Pero ahora entiendo que
ya no existe ese museo, hicieron un gran
museo, que se llama creo “El Museo del
Hombre”, y allí pusieron lo de los kunas.
Sobre la parte botánica de los kunas, creo
que muy poquita gente ha trabajado eso.
En Colombia es mínimo. Hay un libro que
hicieron los propios kunas, solamente
presentando el nombre de las plantas, pero
no para qué sirven. Está todo lo del medio
ambiente kuna, tanto los animales y las
plantas, lo que existe en la comunidad
kunayare. Ese libro se consigue en
Panamá. Y recién lo ví también en el
Ecuador, en Ediciones Abya Yala. Y
hay muchas cosas a nivel filosófico, de la
cosmovisión de los kunas, pero de plantas
específicamente no.
Y hay otro que me regalaron en Ecuador.
Este es sobre la parte de la ecología: “Los
pueblos indios y sus mitos” de Mac Chapin,
estadinense, que resume la historia del
mundo Kuna, cómo piensa el tule o kuna. Lo
estuve hojeando y hay cosas que vale la pena
mirarlas despaciosamente, el título es “Pab
Igala, Historia de la Tradición Kuna”,
de Ediciones Abya Yala.
Entrevista realizada en Medellín en
Octubre 2 de 2006,y editada por Ricardo Díaz para
visionchamanica.com . Prohibida la
reproducción sin permiso del Editor.
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