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Cultura
Nueva
compilación sobre el Tema
Drogas y Cultura: Nuevas Perspectivas
Hay
un exceso cuando se habla del tema de las
“drogas”, que no tiene que ver con lo
dionisiaco o con cualquier noción de “abuso”
o sobredosis: se trata de la profusión de
lugares comunes, preconceptos, moralismo o
ideas fijas.
Pocos temas,
hoy, siguen cercados de tantos tabús e
interdicciones como el de las drogas
psicoactivas. No todas las drogas
psicoactivas, sino aquellas prohibidas por
la ley o condenadas por la moral, por la
psicología, o por la medicina. Conviven,
lado a lado, una enorme oferta de drogas
legales, producidas por las grandes
industrias farmacéuticas, y drogas ilegales,
que articulan en torno suyo una poderosa
guerra internacional que moviliza Estados y
redes de traficantes con conexiones
globales. Subsisten, simultáneamente, usos
tradicionales y nuevas prácticas
relacionadas con substancias desde hace
mucho conocidas.
En todo caso, la
literatura que aborda la “cuestión de las
drogas” no acostumbra ir más allá del
estrecho campo al que van las obras médicas
(mas o menos conservadoras), pasando por los
libros jurídicos hasta los libros-reportaje
(mas o menos sensacionalistas). El campo de
las ciencias humanas hasta muy recientemente
fue un espacio ocupado por pocas y valerosas
iniciativas de investigaciones sobre
“drogas” rodeadas por un expresivo silencio.
El libro
Drogas e cultura: novas perspectivas,
resultado de un simposio realizado por el
Núcleo de Estudios Interdisciplinarios sobre
Psicoactivos (NEIP,
www.neip.info) en la Universidad
de Sao Paulo en 2005, representa un
importante esfuerzo de investigadores de las
áreas de antropología, sociología, ciencia
política, derecho e historia; de tratar el
tema de las “drogas” a partir de enfoques
múltiples, teniendo como denominador común
la crítica al prohibicionismo de estas
substancias. Compuesto por 17 artículos,
además de un prefacio y una introducción,
está organizado en tres partes: “La historia
del consumo de drogas y de su prohibición en
Occidente”, con cuatro artículos, destacando
una reflexión sobre la historia y la lógica
del actual régimen prohibicionista de las
drogas; “El uso de drogas como fenómeno
cultural”, con tres artículos que abordan la
cuestión de la interdisciplinariedad en el
análisis de las substancias psicoactivas; y
“Uso de drogas: diversidad cultural en
perspectiva”, que abarca la mayoría de los
textos de la compilación, presentando
diferentes abordajes del tema de las drogas,
a partir de las miradas de disciplinas como
la antropología, la etnología y la historia.
La obra ofrece
un amplio espectro de abordajes que
construyen puentes de convergencia y diálogo
y crean zonas de tensión, lo que torna
evidente que no hay consenso o pacificación
al tratar de una cuestión como esa. Se trata
de un libro de referencia para quien no se
conforma con lo que ya está divulgado sobre
las “drogas” y se incomoda lo suficiente
para buscar otros ángulos, miradas y
percepciones.
Comunicado
de Prensa por Thiago Rodrigues. Traducido al
español por Ricardo Díaz Mayorga.
Solapa del libro
Drogas e cultura: novas perspectivas
Por: Luiz
Eduardo Soares*
Traducción al Español: Ricardo Díaz Mayorga
El
de las drogas es un tema paradójico y
enigmático. Importantísimo, omnipresente en
el día a día, capaz de sensibilizar,
movilizar, provocar controversias, cambiar
el rumbo de las disputas electorales,
diseminar divergencias, inquietar
autoridades, perturbar familias,
desestabilizar el orden público; aún estando
casi ausente de las prioridades políticas y
de la agenda académica, si exceptuamos los
esfuerzos aislados de los pioneros y
colonizadores del tema. Ningún repertorio de
los grandes problemas nacionales y mundiales
estaría completo sin la inclusión de las
drogas; pero, por más extraordinario y
sorprendente que parezca, son raras las
incursiones intelectuales y políticas
audaces, que las traten con profundidad y
coherencia, más allá de los prejuicios.
Acecha esta curiosa y lamentable maldición
sobre el tema, rodeado de silencios
cómplices con la irracionalidad que domina
su tratamiento oficial más frecuente.
Por eso, es loable la iniciativa de Beatriz
Caiuby Labate, Sandra Goulart, Mauricio
Fiore, Edward MacRae y Henrique Carneiro,
investigadores del NEIP (www.neip.info), que
organizaron este libro, y la participación
competente de sus autores, gracias a los
cuales, uno de los debates esenciales de
nuestro tiempo va a salir del armario, del
ostracismo, de la negligencia. Se trata de
una contribución de mucho mérito, que se
convertirá en referencia tanto para los
estudios académicos como para la reflexión
pública, que moviliza audiencias más
amplias.
Los ensayos aquí reunidos nos enseñan que
las drogas, las dinámicas de su producción y
sus circuitos de circulación semántica,
científico-conceptual, económica, social,
religiosa, política, estética, psicológica,
ideológica y simbólica son fenómenos
complejos, multidimensionales, que exigen
enfoques transdisciplinarios. En una
palabra, las drogas no existen, son
invenciones fechadas, cuyos significados
varían según los diferentes contextos
culturales, sus repertorios específicos, sus
vocabularios particulares. Las drogas son
administradas por médicos o chamanes, son
objeto de disfrute personal o colectivo;
sirven para excluir, excomulgar, reprimir,
detener o atacar a aquellos que las consumen
o a aquellos que no las consuman, según el
caso; son sacralizadas en rituales místicos;
son institucionalizadas en celebraciones
familiares y sociales; son objeto de
consumo; tienen valor comercial; son blanco
de legislaciones, saberes, terapias. Ellas
son creadas por dispositivos
práctico-discursivos, históricamente
constituidos, que activan normas morales,
categorías de acusación, ejercicios de
poder, estrategias económicas, patrones de
disfrute, lenguajes que organizan la
conciencia y la sensibilidad, orientaciones
valorativas y experiencias de sociabilidad.
Abriéndose a esta casi ilimitada pluralidad
de apropiaciones, las drogas llevan consigo
un potencial extraordinariamente rico para
quien se disponga a pensar las sociedades.
Tal vez por esa razón representan riesgo,
peligro, amenaza e incertidumbre. Fuente de
placer y de muerte, las drogas nos
interpelan, y por la mediación de este
libro, nos exigen que las incluyamos en el
centro de nuestra agenda política e
intelectual.
*Profesor de la UERJ y la Universidad
Cándido Mendes, Secretario de Valorización
de la Vida y Prevención de la Violencia del
Municipio de Nova Iguazú.
Presentación del libro
La cultura, el Estado y los diversos usos de
las "drogas"
Por Gilberto Gil y Juca Ferreira
Ministerio de Cultura del Brasil
Traducción al español de Ricardo Díaz
Mayorga
Desde
hace unos años acompañamos una saludable
maduración académica de la investigación y
de los estudios sobre los usos de las
"drogas" en el Brasil. Se trata de
antropólogos, sociólogos, historiadores,
médicos, juristas, economistas y otros
investigadores que revelan facetas
inusitadas de este fenómeno de nuestra vida
cotidiana, ya frecuente en los titulares de
los medios de comunicación. El libro Drogas
e cultura: novas perspectivas representa una
síntesis de este amplio movimiento
intelectual que ofrece un enfoque
biopsicosocial de los estudios sobre las
“drogas”, un movimiento comprometido en
reflejar este polémico tema enfrentado a sus
paradojas, un movimiento que tiene como
objetivo fecundar un debate público más en
consonancia con el pluralismo, la democracia
y la diversidad que caracterizan a nuestro
país. Necesitamos, por tanto, poner de
relieve algunas líneas de las conclusiones
difundidas por este libro.
Es preciso, en primer lugar, hacer un
comentario sobre la forma como el estado
brasileño abordó y viene abordando este
fenómeno. El estado interviene y establece
una política sobre las "drogas", utilizando
dos de sus atribuciones fundamentales e
inalienables: la reglamentación, sancionada
por mecanismos legislativos, y la
fiscalización, que obedece a normas penales
previamente determinadas. Partimos de que
fuimos jurídicamente condicionados por los
principios de la International Narcotics
Control Board, fruto de la Convención de las
Naciones Unidas en 1971. Estos principios,
debido al contexto histórico de cuando
fueron formulados, no tienen en cuenta
algunos rasgos culturales de las naciones de
América Latina. No reconocen, por ejemplo,
las tradiciones culturales de los pueblos
indígenas y afro-descendientes, sobre todo
los usos rituales y culturales de algunas
sustancias psicoactivas (como la ayahuasca y
la hoja de coca). Al desconocer tales
singularidades e ignorar los diferentes
contextos culturales, se termina tratando de
un modo estático e indiferenciado las
distintas comprensiones culturales y
desemboca en la imposibilidad de distinguir
las implicaciones de los diversos usos.
El Ministerio de Cultura, por tanto, puede y
debe dar visibilidad a la dimensión cultural
y afirmar el derecho del pueblo brasileño de
disfrutar de los rituales chamánicos, de las
expresiones indígenas y afro-descendientes
–que reivindican sustancias psicoactivas
para sus manifestaciones– y de las
celebraciones religiosas contempladas por
nuestra gran diversidad cultural. El uso de
sustancias psicoactivas incluidas en
rituales religiosos siguen sufriendo, en
Brasil y en muchos otros países, de
dificultades para afirmarse legalmente.
La ley 11.343/06, que regula las políticas
brasileñas relativas a las "drogas", está
influenciada directamente por aquella
convención de la ONU, todavía no reconoce
los usos culturales de ciertas sustancias
psicoactivas ligadas a rituales, ni tiene
clasificaciones y penalizaciones
diferenciadas para los usos tradicionales de
las "drogas ". En una frase: la legislación
vigente no contempla determinadas
singularidades culturales.
La diferenciación entre el consumo personal
–individual o colectivo– y el tráfico
tampoco ha sido plenamente establecida. La
ausencia de tal distinción conlleva un
tratamiento de desconfianza moral, policial
y jurídica frente a todos los usuarios de
sustancias psicoactivas, independientemente
de sus hábitos y de los contextos
culturales. Precisamos señalizar de un modo
más cuidadoso y detallado las relaciones
entre los usos, el consumo, la circulación y
los derechos privados de los ciudadanos
brasileños. Tal vez deberíamos repensar y
reconsiderar la relación entre el Estado,
las drogas y los derechos privados. Tal vez
este sea un paso esencial para la maduración
de las políticas públicas relacionadas con
las "drogas".
A pesar del creciente reconocimiento de la
importancia de los enfoques, estudios e
investigaciones que enfatizan en los
aspectos culturales del uso de las "drogas",
también persiste una tendencia a atribuir
mayor legitimidad a los estudios sobre el
tema en el marco de las ciencias de la
salud: como la medicina, la farmacología y
la psicología. Los enfoques sociales tienden
a ser tenidos en cuenta sólo cuando se
llevan a cabo en el ámbito del delito, del
tráfico, de la violencia urbana o de la
pobreza, siendo desvalorizados cuando se
enfrenta directamente la cuestión del uso de
"drogas" y sus usos culturales. La
incapacidad para hacer frente a la
complejidad del fenómeno de las "drogas" y
la opción por un tratamiento unilateral
influyen en la esfera política, en donde se
percibe el empobrecimiento de los análisis y
la ausencia de los aspectos socioculturales
en el diseño de políticas públicas dirigidas
a ellos.
El Ministerio de Cultura (MinC) ha venido
defendiendo la incorporación del
entendimiento "antropológico" de las
sustancias psicoactivas, una mayor atención
a los comportamientos y a los bienes
simbólicos despertados por los diversos usos
culturales de las drogas. Desde 2004, el
MinC viene reconociendo el papel crucial
desempeñado por la cultura y sus contextos
en la constitución de los efectos producidos
por el uso de "drogas", tanto a nivel
individual como social. Hemos optado por
ejercer un papel propositivo en la
elaboración de la actual política nacional
sobre la materia, reivindicando, por
ejemplo, un lugar en el Consejo Nacional
Antidrogas (CONAD) y participando
activamente en sus deliberaciones, buscando
siempre el énfasis en la reducción de los
daños.
El libro Drogas e cultura: novas
perspectivas expresa una valorización del
papel de las ciencias humanas en la
reflexión sobre el tema de las drogas y,
paralelamente, procura relacionar este
análisis a una amplia gama de discusiones.
De este modo, los artículos que componen
este libro abordan el uso de esas sustancias
en contextos históricos y culturales
diversos. Indican que, lejos de limitarse a
un vínculo con el problema de la violencia o
de la criminalidad social, el consumo de
"drogas", desde siempre, remitió a diversas
esferas de la vida humana, vinculando
fenómenos religiosos, movimientos de
construcción (o reconstrucción) de las
identidades de minorías sociales, étnicas,
generacionales, de género, o también a
producciones estéticas. En el libro, los
estudiosos parten de distintas disciplinas y
trayectorias de investigación enfocando los
escenarios socio-culturales que rodean su
uso. El punto es, pues, que los factores
morales y culturales tienen una acción
determinante en la constitución de patrones
reguladores o estructurantes del consumo de
todo tipo de "drogas". Escapa de una visión
simplista sobre la cuestión, subrayando que
el tema debe abordarse, preferentemente
desde una perspectiva multidisciplinaria, ya
que su comprensión implica la consideración
de diversos aspectos, tales como los
farmacológicos, psicológicos y
socioculturales. No se trata, por tanto, de
colocar el punto de vista de las ciencias
sociales como el más relevante, o hacer caso
omiso de los riesgos y complejidades de la
utilización de sustancias bioquímicas, pero
si abrir más espacio para ese tipo de
reflexión en el debate sobre las drogas en
la actualidad.
Nos encontramos en el terreno de las
culturas, todas ellas parten de la enorme
diversidad de prácticas, representaciones,
símbolos y artes que habitan el Brasil. Para
bien y para mal, las "drogas" son y están en
la cultura. O más bien, en las culturas y,
por tanto, no pueden entenderse fuera de
ellas.
Este libro estimula a reflexionar con más
atención sobre los diversos usos de las
drogas por las poblaciones. Esta diversidad
de usos y consumos son el espejo de nuestra
propia diversidad cultural. Nuestros
investigadores y nuestra legislación debe,
en alguna medida, tener en cuenta la
dimensión cultural para promulgar políticas
públicas más eficaces y más adecuadas a la
contemporaneidad.
Contenido del Libro
Solapa: Luiz Eduardo Soares
Presentación: Gilberto Gil e Juca Ferreira
Prefácio: Julio Simões
Introdução: Beatriz Labate , Maurício Fiore
e Sandra Goulart
Parte 1– A história do consumo de drogas
e a sua proibição no Ocidente
1. Eduardo Viana Vargas (Antropologia – UFMG/NEIP)
– “Fármacos e outros objetos sócio-técnicos:
notas para uma genealogia das drogas”
2. Henrique Carneiro (História - USP/NEIP) –
“As drogas e a historicidade dos conceitos.
Autonomia e heteronomia nas tecnologias
químicas da subjetividade”
3. Thiago Rodrigues (Doutor em Relações
Internacionais, PUC/SP; Nu-Sol/PUC/ NEIP) –
“Tráfico, Guerra, Proibição”
4. Maria Lucia Karam (Juíza de direito
aposentada e Coordenadora no Rio de Janeiro
do IBCCrim - Instituto Brasileiro de
Ciências Criminais) – “A Lei 11.343/06 e os
repetidos danos do proibicionismo”
Parte 2 – O uso de drogas como fenômeno
cultural
5. A questão das “drogas” hoje: Entrevista
com Gilberto Velho por Maurício Fiore
6. Maurício Fiore (Doutorando em Ciências
Sociais, Unicamp/CEBRAP/NEIP) – “Prazer e
Risco: uma discussão a respeito dos saberes
médicos sobre uso de “drogas”
7. Stelio Marras – (Doutorando em
Antropologia Social – USP/NEIP) – “"Do
natural ao social: a controversa agência das
drogas"
Parte 3 – Uso de drogas: diversidade
cultural em perspectiva
8. Norberto Guarinello (História – USP) - “O
vinho: uma droga mediterrânica”
9. Laércio Fidelis Dias (Doutor em
Antropologia Social – USP/NEIP) – “Aspectos
sócio-culturais do consumo de bebidas
alcoólicas entre os grupos indígenas do Uaçá”
10. Renato Sztutman (Antropologia – USP/NEIP)
– “Caium, substância e efeito”
11. Sandra Goulart (Doutora em Ciências
Sociais, Unicamp/NEIP) – “Estigmas de cultos
ayahuasqueiros”
12. Edward MacRae (Antropologia-UFBA/CETAD/NEIP)
– “A elaboração das políticas públicas
brasileiras em relação ao uso religioso da
ayahuasca”
13. Edilene Coffaci de Lima (Antropologia –
UFPR) e Beatriz Caiuby Labate (Doutoranda em
Antropologia Social – Unicamp/NEIP) – “A
expansão urbana do kampo (Phyllomedusa
bicolor): notas etnográficas”
14. Alexandre Camera Varella (Mestre em
História - USP/NEIP) - “Y que no sea
borracho ni coquero”: psicoativos e o Mundo
Andino em Guaman Poma”
15. Anthony Henman (Mestre em Antropologia,
Escritor e Pesquisador Independente da
Fundacion Plantas Maestras – Lima/NEIP) –
“Ética humana, sabedoria das plantas”
16. Maria Isabel Mendes de Almeida (Sociologia
e Política-PUC-RJ/ Coordenadora do CESAP/UCAM)
e Fernanda Eugenio (Doutora em Antropologia
Social MN/UFRJ/Pesquisadora do CESAP/UCAM) –
“Paisagens Existenciais e Alquimias
Pragmáticas: uma reflexão comparativa do
recurso às “drogas” no contexto da
contracultura e nas cenas eletrônicas
contemporâneas”
17. Tiago Coutinho Cavalcante (Doutorando em
Antropologia Social-UFRJ/NEIP) – “O uso do
corpo nos festivais de música eletrônica”
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