Como diría Wittgenstein de lo que sabemos lo mejor es callar; yo
pienso que la mente es el estanque donde se refleja la luna y
salta la rana. Quien habla no sabe el que sabe no habla. El zen
no es una experiencia colectiva como los toros, el zen es. Efraín Villegas
Enero 26 - 2008 Re/ Realmente lo que dijo Wittgenstein fue: “de lo que no se
puede hablar (con sentido) es mejor callar”, refiriéndose a que
hay asuntos sobre los que no se puede hablar –la religión, Dios,
la ética, la estética– porque no existe un “juego de lenguaje”
(o una convención de lenguaje) que permita procesarlos de manera
aceptable para todos. Esos asuntos son por eso subjetivos e
inefables. Pero no se puede descartar sin más la dimensión del
lenguaje; talvez si ser más cuidadosos para decidir de qué se
habla y evitar las “confusiones de lenguaje”.
El Zen puede efectivamente contribuir a que precisemos cuál es
nuestra dimensión inefable y cuidar por tanto de qué hablamos y
de qué no.
Acerca de Densho Quintero
Nació en Bogotá en 1961. Desde 1984 se ha dedicado al
estudio y a la práctica del budismo Soto zen, escuela en la que recibió
la ordenación de monje en Francia en 1987. A partir de sus
investigaciones, realizó una monografía sobre los orígenes del budismo y
ha publicado varios artículos en diarios nacionales y en revistas
nacionales y extranjeras.
En 1989 fundó en Bogotá un centro para la práctica y la difusión del zen.
Entre 1991 y 1992 ocupó el cargo de secretario de la Comunidad Budista
Soto Zen en Valencia (España), fundada por el Maestro Dokusho Villalba.
En octubre de 2001 recibió la ordenación formal como monje de la escuela
Soto japonesa, del Abad Shinyu Miyaura y el nombre de Denshō
(Transmisión de la Luz), en el Templo Antaiji (Japón).
Luego de la muerte del Maestro Miyaura, en febrero de 2002, estableció
un vínculo espiritual con el Maestro Shohaku Okumura, heredero en el
Dharma de Kosho Uchiyama Roshi. Actualmente, dirige el Centro Zen Camino
de Paz de Bogotá, de la Escuela Soto zen, Colombia.
Plantea un punto de vista zen frente
a la insatisfacción del ser humano
contemporáneo y aporta elementos
para sanar el sufrimiento cotidiano.
El Zen libera nuestra mente de los
bloqueos ordinarios para que podamos
acceder a la experiencia directa de
la vida. Zazén, o la meditación zen,
es la actualización total de la
conciencia en el presente. Instante
tras instante, despertamos de manera
intencional, de nuestra percepción
artificiosa y fragmentada del mundo.
Sin criterios ni dicotomías, sin
juicios de valor ni expectativas,
permanecemos simplemente sentados
procurando soltar todo lo que surge
en la mente, liberándonos de
cualquier cosa que pueda obstruir
nuestra visión total de la
existencia.
Desde la perspectiva del zen, para
comprender algo, hay que abordarlo
con una mente vacía. A lo largo del
texto el lector encontrará
planteamientos paradójicos y puntos
de vista insólitos que
desestabilizan las opiniones
prefabricadas de una realidad
aparentemente sólida y estable. El
objetivo es permitir la posibilidad
de detenerse y observar la vida
desde una óptica distinta, al menos
por un instante.
A través de diversos temas como
volver al vacío original, el arte
zen, el karma, la paz interior,
unidad cuerpo espíritu, el
sufrimiento en la vida cotidiana, el
estrés, el aburrimiento, la adicción
al yo y las ilusiones, entre otros,
Denshō Quintero nos ayuda a
comprender las estructuras de lo que
llamamos “yo” y a descubrir en el
zen las herramientas para dirigir la
vida de una manera consciente. La
práctica de zazen nos permite
hacernos responsables de nuestros
comportamientos y asumir una actitud
mucho más comprometida con la
sociedad, para aportar lo que nos
corresponde en la construcción de un
mundo mejor.
Notas:
- El libro fue publicado por
Editorial Albatros de Argentina,
bajo el sello Alhué.
- El prólogo del Libro fue escrito
por el escritor colombiano Mario
Mendoza.