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La Autora

Emilce López Díaz es
Bióloga, egresada de la Universidad Nacional de
Colombia, sede Bogotá, en 1995. Actualmente está
culminando su Maestría en Microbiología por la misma
Universidad. Ha hecho diversos cursos especializados
en Helicicultura (cría y beneficio del caracol),
biofertilizantes, lombricultura, cultivo de
orquídeas, agricultura y fertilización ecológica,
cultivo de hongos. Ha sido expositora y
conferencista de los temas señalados. Se ha
desempeñado como docente de Biología.
A su temática profesional agrega aficiones como la
artesanía, las artes plásticas y la literatura.
Buen depurativo, Baja las tasas de ácido úrico, de
colesterol y otras toxinas de la sangre; el apio es
aconsejado en los tratamientos de acné, ya que al
colaborar como depurador de la sangre mejora dichos
síntomas
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Plantas Medicinales
Apio
Apium
graveolens
Por: Emilce López Díaz
Desde tiempos antiguos ha sido una planta muy
apreciada como producto alimenticio y medicinal
y su nombre está ligado a la magia, los mitos y las
leyendas.
El origen exacto del apio es aún motivo de
discusión. La presencia de formas silvestres de la
especie en distintas regiones templadas y pantanosas
de Europa y del Asia Occidental, plantea una extensa
zona como posible centro de origen; sin embargo,
existe un cierto consenso en situarlo en la región
este del Mediterráneo. Desde hace casi 3.000 años se
ha cultivado en esta zona, primero como planta
medicinal y, bastante más tarde, a partir del
siglo XVI, en Italia, como planta hortícola.
Su difusión a otros países mediterráneos, al norte
de Europa y a América es reciente, y en la
actualidad es un cultivo habitual a nivel mundial,
pero siempre en extensiones relativamente pequeñas.
Existen dos variedades de Apium graveolens,
la variedad dulce y la variedad rapaceum
(apio nabo o rábano, un bulbo rugoso en forma de
patata y que apenas se consume en España). Pertenece
a la familia de las Umbelíferas. El
Apio necesita de un clima templado. No soporta el
frío del invierno y necesita luz. Se tiene
constancia de que ya se utilizaba en el antiguo
Egipto. Como hortaliza empezó a cultivarse y
consumirse a partir de la Edad Media. Actualmente se
consume muchísimo en Europa y América por su gran
poder diurético. Sobre todo en Francia, Italia y
España se utiliza muchísimo.
La planta presenta hábito erguido dado por el
sistema caulinar consistente en un tallo comprimido,
corto, grueso y suculento, de color blanco, en el
cual se insertan las hojas erectas formando una
roseta. Las hojas pueden presentan un largo de 0,5 a
1 m. Una planta adulta tiene, al momento de su
madurez de cosecha, un número variable entre 15 y 25
hojas desarrolladas. Los pecíolos de las hojas
constituyen el principal órgano de consumo de la
especie, aunque ocasionalmente también se consume el
tallo y parte de la lámina de las hojas.
El apio contiene vitaminas: C (ácido
ascórbico), A, E, B1(tiamina), B2 (riboflavina), B3
(niacina), ácido fólico; minerales como
sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro, azufre,
fósforo, zinc. Además presenta ftálina que ofrece
efectos tranquilizantes.
Propiedades del apio
Buen depurativo, baja las tasas de ácido
úrico, de colesterol y otras toxinas de la sangre;
el apio es aconsejado en los tratamientos de acné,
ya que al colaborar como depurador de la sangre
mejora dichos síntomas. El apio es ideal en el
tratamiento de los problemas cardiovasculares
(disminuye la presión arterial, baja el colesterol y
tiene un efecto suavemente tranquilizante). Ayuda a
controlar la hipertensión arterial ya que es
rico en potasio, dilata los vasos renales, aumenta
la cantidad de orina y calma el sistema nervioso.
Enormemente diurético, con propiedades laxantes
gracias a su fibra; por su vitamina E actúa como uno
de los grandes antioxidantes aliados contra el
cáncer. Sus efectos neutralizantes combinados con su
aporte en silicio ayudan en la renovación de las
articulaciones y el tejido conjuntivo (artrosis,
artritis reumatoide). Por su elevado contenido en
vitamina C se hace muy indicado durante las
enfermedades infecciosas y en épocas de crecimiento
y desarrollo. Como la mayoría de las verduras
contiene una gran cantidad de fibra, lo que provoca
una mejora del tránsito digestivo. Su bajo
aporte calórico y su escaso contenido en azúcares lo
convierten en un alimento ideal para obesos y
diabéticos. En el campo de la medicina
naturista, las hojas y los frutos del apio se
consideran sustancias tónicas estimulantes,
antifebriles, carminativas y diuréticas. En infusión
se utiliza para mejorar la diuresis y sus raíces
cocidas son ideales para tratar la gota, el
reumatismo y la nefritis. |