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Cattleya

Cattleya
(C.): orquídeas epífitas o litófitas,
con crecimiento simpodial.
Son las más conocidas por producir flores
muy grandes y llamativas y productos
culinarios como la Vainilla.
Intensidad de la luz (candelas):
3000-5000 (alta)
Temperatura
°C: Mínima: 12, Máxima: 32
Humedad
Relativa del Aire (%): 40 - 60
Hay aproximadamente 65 especies. Son
originarias de los bosques húmedos de
América Central y Suramérica,
concentradas principalmente en las regiones
Andinas del norte y occidente, especialmente
en las regiones costeras de Brasil. También
hay Cattleyas en México (Méjico), Panamá,
Trinidad, Venezuela y Perú. Los colores de
la flor de Cattleya imitan el arco iris y
están entre los más intensos de todas las
flores de orquídea.
Crecen como orquídeas epifitas en la copa de
los árboles, con luz fuerte pero difusa, las
raíces de estas plantas son gruesas,
carnosas, y de desarrollo superficial. Los
seudobulbos son una defensa contra la sequía
periódica. Las Cattleyas se dividen en dos
grupos:
Las cattleyas labiatas o unifoliadas:
Por lo general se encuentran es Sur América,
sus flores son grandes y de pétalos anchos,
tiene una hoja que sale del ápice del
seudobulbo. Producen dos o tres flores, que
duran de 1 a 4 semanas. Florece dos veces al
año.
Estas cattleyas son muy populares por sus
flores grandes y entre las especies mas
conocidas están: Cattleya dowiana, Cattleya
trianaeli, Cattleya mossaie, etc.
Las cattleyas bifoliadas:
Son de Centroamérica, tienen flores pequeñas
(en racimos de 20 o mas flores) de mas
intenso y variado color que las unifoliadas,
y también su textura es mejor.
CULTIVO
Son
fáciles de cultivar las Cattleyas híbridas o
aquellas que se obtuvieron por el cruce
entre especies del mismo género o especies
de géneros diferentes (intergenéricos) como:
• Laeliocattleya.
• Brassocattleya.
• Brassolaelio cattleya.
Nuestro clima tiene condiciones ideales de
luz, temperatura, humedad y lluvias; sin
mucho esfuerzo y sin necesidad de poseer
conocimientos de Botánica se puede obtener
éxito con las Cattleyas. Se las puede ubicar
bajo un árbol, enramada, en un balcón, y
cualquier otro lugar en donde se
desenvuelvan y florezcan. Pero conviene
tener en cuenta ciertas exigencias de estas
plantas.
1. La luz
La luz es uno de los factores más
importantes en el cultivo de las Cattleyas.
Necesitan recibir luz brillante durante la
mayor parte del día, un mínimo de ocho a
doce horas de luz, siempre es mejor el sol
filtrado de la mañana, nunca el sol directo
del verano porque las quema; en verano las
plantas deben estar protegidas. Se las ubica
de Este a Oeste de manera que reciban la
primera luz del día. La poca iluminación es
una de las causas más frecuentes de la falta
de floración de las orquídeas. Los tallos y
seudobulbos deben crecer rectos y fuertes,
sin necesidad de sujetarlos con estacas. El
follaje de color verde oliva intermedio nos
indica que las plantas reciben suficiente
iluminación, lo contrario se observa en
tallos y seudobulbos caídos, hojas de
coloración verde oscuro, abundante follaje y
nula floración. Hojas amarillas indican
exceso de luz solar, en este caso tampoco
hay floración.
El cultivador de orquídeas necesita observar
y estudiar sus plantas para comprender si
están a gusto.
2.
Temperatura
En
su hábitat natural reciben la influencia
beneficiosa de los bosques, de las lluvias,
de las condensaciones del rocío sobre las
hojas y de las corrientes de aire, que
aminoran el calor de esas regiones,
manteniéndose una temperatura media entre
25º a 30ºC durante el día y 14º a 16ºC en
las noches frescas, siempre con una alta
humedad. Estando en cultivo, podemos
procurarles la misma temperatura, así en
días de excesivo calor de verano, con más de
35ºC, se les aumenta la humedad ambiental
mojando pisos, pasillos, mesas, paredes del
orquidario y también asperjando las hojas e
instalando depósitos con agua debajo de las
plantas para que su evaporación llegue hasta
ellas. Nada mejor que instalar ventiladores
y humidificadores en el orquidario para
mitigar el calor.
La diferencia de temperatura entre el día y
la noche es esencial para la salud de las
orquídeas cultivadas, sea en la casa o en un
orquidario, se necesitan 3º a 4ºC de
variación entre el día y la noche.
Las Cattleyas nativas provienen de regiones
húmedas, en donde la humedad relativa es
bastante alta, entre 60 a 80%. Las lluvias
tropicales son frecuentes y bien
distribuidas durante el año, con unos 2 o 3
meses de sequía, pero durante ese tiempo se
mantiene la humedad en los bosques y un
rocío denso cubre las plantas. Durante el
día desciende algo la humedad a causa de los
vientos y vuelve a aumentar por las noches.
La floración está determinada por el
fotoperiodo en algunos híbridos. Se trata de
plantas de días cortos y es posible
adelantar o retrasar la floración. El
tratamiento fotoperiódico consta de 8 a 10
semanas de días cortos (3-6 horas/noche) con
temperatura próxima a los 15ºC.
3. La
circulación del aire
La
circulación del aire es también un factor
muy importante. Necesitan aire puro en
movimiento para evitar enfermedades y plagas
que afectan a nuestras orquídeas. El aire
debe estar circulando continuamente
alrededor de las plantas, especialmente en
días de mucho calor y alta humedad.
En la naturaleza, las Cattleyas se instalan
en las ramas más altas de gigantescos
árboles, donde la ventilación es abundante
así como la cantidad de luz que les llega.
4. Riego
Es un requisito importante en el cultivo de
las Cattleyas. Recordemos que estas plantas
no gustan de encharcamiento, debido a
excesivos riegos, a la falta de drenaje en
las macetas y al sustrato en malas
condiciones. En sus hábitats naturales, las
lluvias tropicales mojan las plantas pero
las brisas las secan, permaneciendo las
raíces secas durante la noche. En épocas de
sequías, cuentan con recursos, como sus
hojas suculentas, gruesas raíces y
seudobulbos constituyendo un almacén de
nutrientes y agua que las plantas utilizan.
Son regiones en las que existe un régimen de
lluvia con dos o tres meses de sequía.
La cantidad y frecuencia de riego depende de
varios factores como: del clima, de la
estación del año, de la cantidad de luz del
día, del medio en que están sembradas, de la
circulación del aire. Además no existen
reglas rígidas al respecto y cada cultivador
de orquídeas es dueño de aplicar sus propias
experiencias. No se puede repetir el cultivo
de otra persona al pie de la letra.
Una falta que frecuentemente cometen los
principiantes es el excesivo riego para
mantener húmedas sus plantas.
En invierno hay poca evaporación y por
consiguiente el riego se hará en forma más
espaciada, manteniendo el sustrato apenas
húmedo.
En días de excesivo calor, con poca humedad
ambiental, el riego será diario y en las
primeras horas de la mañana, antes que
caliente el sol, pues el agua que queda
sobre las hojas las quema. En esta época del
año las plantas se secan rápidamente,
especialmente si hay mucha circulación del
aire, en este caso se asperjan las hojas
varias veces al día para evitar la
deshidratación. Este problema puede ser mas
serio que muchas enfermedades, su
recuperación es muy lenta y no es raro que
la planta se pierda. Se reconoce una planta
deshidratada por los seudobulbos flacos y
agrupados, las hojas opacas y ablandadas.
Puede corregirse trasladando la planta a un
lugar más húmedo y sombreado.
El
riego debe hacerse en forma de lluvia suave
para no destruir los nuevos brotes.
El sustrato en el que crecen las orquídeas
necesita secarse antes de volver a regar;
durante la noche debe permanecer seco.
Se recomienda un riego abundante, hasta que
el agua salga por los agujeros de la base de
la maceta, dos o tres veces en la semana; en
esta forma se limpiarán las sales tóxicas
acumuladas entre las raíces y el sustrato,
residuos de los productos químicos aplicados
con los fertilizantes y pesticidas.
Las orquídeas sembradas en tronquitos y
placas de xaxí, necesitan riegos frecuentes,
porque el agua se escurre más rápidamente;
no así las que están en macetas con xaxí o
sphagnum, el agua permanece en ellas por más
tiempo; pero las que tienen como sustrato
carbón, trocitos de pino, icopor, retienen
el agua de riego por poco tiempo.
Conviene un sustrato poroso, de fácil
escurrimiento, en donde las raíces
encuentren suficiente circulación de aire.
Durante el crecimiento vegetativo de la
planta, que se conoce por las nuevas
raicillas que asoman en su parte delantera y
por los nuevos brotes, el riego debe ser más
frecuente; pero se limita en el momento en
el que entran en reposo, cuando la planta
completó su desarrollo y floración.
El agua transporta los nutrientes por toda
la planta.
Evitar el agua fría de las cañerías y las
que están tibias.
Es importante conocer la calidad del agua
que utilizamos para el riego. El agua de las
cañerías suele contener mucha cantidad de
sales disueltas; una de ellas, muy dañina
para las orquídeas, es el cloro (gaseoso)
siempre unido al sodio, al evaporarse queda
este último elemento tóxico para nuestras
plantas, acumulándose entre las raíces. Un
agua de riego, con sales tóxicas disueltas,
hará que el proceso de ósmosis se invierta,
y como consecuencia la planta se
deshidratará. Mientras más agua le damos a
una planta deshidratada, agravamos el
problema.
Son buenas las aguas carbonatadas, con alto
contenido de carbonato de Calcio y de
Magnesio.
Si utilizamos agua de pozo, se hace
necesario analizarlo para conocer su pH, o
sea el grado de acidez y alcalinidad. Lo
ideal es con un pH 5,5 o 5,7.
Las orquídeas rechazan las aguas con pH por
debajo de 4 y por encima de 6.
El agua de lluvia es excelente para el
riego, contiene elementos nutritivos que la
planta necesita. Puede instalarse un aparato
de intercambio iónico, remueve las sales
obteniendo agua casi parecida a la de
lluvia.
5. Siembra y
materiales de siembra:
Da excelentes resultado cultivar Cattleyas
en árboles del jardín, en donde no necesitan
cuidados especiales de transplantes y
riegos, en donde florecen estupendamente
bien, pues aprovechan el rocío de las noches
y las aguas de lluvia con sus nutrientes. El
inconveniente para quienes persiguen fines
comerciales es que las flores se deterioran
en poco tiempo a causa de las lluvias, el
viento y el sol. Prefieren árboles de
corteza rugosa o corchosa para que las
raíces se fijen y encuentren aireación. No
existen orquídeas parásitas, sólo utilizan
al árbol como morada. Al colocarlas en
árboles, deben mirar del lado en donde sale
el sol con la parte delantera o de
crecimiento para arriba. Nunca sujetarlas
con alambre, utilizar hilos de rafia o sisal
o tiras de medias de nylon. Rechazan árboles
resinosos y de corteza lisa, como coníferas,
eucaliptus, guayabos y mango, éste último
debido al follaje tupido que no deja pasar
el sol. Son buenos el cocotero, el lapacho,
el curupay-curú, jacarandá, palmeras,
cítricos y otros árboles, pero deben estar
sanos, libres de plagas que puedan
transmitir a sus huéspedes. Aunque las
orquídeas no sean parásitas responden mejor
cuando se las cultiva en árboles vivos.
También pueden cultivarse en tronquitos, en
planchas de xaxí, en macetas de cerámica o
plástico.
Con
unas 50 plantas de Cattleyas ya puede
destinarse un lugar del jardín para el
orquidario. El techo puede cubrirse con
"sarán", una tela plástica especial que deja
pasar la luz filtrada, con la graduación
necesaria, 50% para Cattleyas adultas.
El sustrato más utilizado es el xaxí, nombre
con el que se conoce en todos los países,
por facilitar el transplante, además
proporciona nutrientes a las raíces, se dice
que el mejor abono para las orquídeas, es el
xaxí nuevo. Se lo utiliza desmenuzado o
desfibrado, cortado en trocitos, limpio de
polvo o impurezas.
El xaxí es la corteza de un helecho
arborescente que está en vías de extinción,
su uso como sustrato para plantar orquídeas
es antiecológico. También se utiliza como
sustrato la corteza de pino mezclada con
icopor, éste para facilitar al drenaje; el
sphagnum y trocitos de carbón es otro medio
de siembra. Toda persona que cultiva
orquídeas encontrará el sustrato con el que
obtenga resultados satisfactorios.
Las Cattleyas exigen medios esponjosos en
donde las raíces se extiendan con facilidad,
en donde encuentren aireación y que el agua
de riego se escurra.
El sustrato viejo, degradado, pierde su
porosidad se vuelve compacto y como
consecuencia retiene la humedad,
disminuyendo la indispensable aireación de
las raíces.
Son recomendados los envases o maceta de
cerámica, de paredes gruesas, con los
agujeros de drenaje en la base, mantienen
frescas las raíces; las que llevan los
agujeros laterales dejan escapar el agua de
riego con mucha facilidad.
Las de plástico son livianas y fáciles de
transportar, mantienen el sustrato húmedo
por más tiempo, además al hacer el
transplante, las raíces no quedan adheridas
a sus paredes
Referente a la necesidad de cambiar el
sustrato envejecido cabe aquí una
pregunta...
¿Por qué en la naturaleza las orquídeas
viven muchos años en el mismo sustrato sin
los problemas mencionados?
Parece que las grandes lluvias tienen un
importante papel en la protección del medio.
A esto se agregan los fuertes rayos del sol.
Las neblinas nocturnas y centenares de otras
condiciones que escapan de nuestra
percepción. Uno de los factores más
importantes es el hecho de que las raíces
viven libres, recibiendo mucho oxígeno y
alimentos en dosis moderadas.
Una planta de Cattleya necesita cambio de
sustrato cuando: sus nuevos brotes se
retrasan en el crecimiento, las raíces están
podridas, falta de floración o floración
pobre, las puntas de raíces y pimpollos son
comidas por animalitos nocturnos que se
resguardan entre el sustrato envejecido,
(caracoles, babosas y cucarachas).
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