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Azúcar Veneno
Veneno
Dulce
Azúcar,
dulce veneno
Por: Arnaldo Pérez Guerra
Tomado
de:
http://elclarin.cl/index.php
El
azúcar es uno de los más grandes venenos
para nuestra salud. Quizás sea el producto
que más ha ayudado al deterioro de los
hábitos alimenticios y de salud, seguido muy
de cerca por las harinas, también refinadas.
Es impresionante el volumen de azúcar
disponible hoy en el mercado, tan grande
como el consumo de ésta por la población.
Durante miles de años, los pueblos sólo
tuvieron acceso al azúcar de las frutas y
semillas y, por supuesto, al de la miel.
Estudios antropológicos muestran que ese
consumo no representaba más del 3% del total
de las calorías consumidas. Hoy las
cantidades de calorías consumidas gracias al
azúcar pueden fácilmente representar un 50%
o mucho más. El daño a nuestro organismo es
enorme. Pero ¿qué aporta el azúcar?
Hay tres tipos básicos de macronutrientes:
carbohidratos, grasas y proteínas:
|
Carbohidratos |
Proteínas |
Grasas esenciales |
|
Fuente de energía |
Fuente de energía |
Fuente de energía |
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Desarrollo de piel y huesos |
Protección de órganos |
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Transporte de moléculas |
Transporte de nutrientes |
|
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Presión sanguínea |
Temperatura del cuerpo |
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Balance del ph |
Síntesis hormonal |
La única función de los carbohidratos es
proveer energía. La proteína y la grasa
también nos proveen de energía y ayudan en
otros aspectos importantísimos para nuestro
organismo.
Los carbohidratos se clasifican en simples y
complejos. A excepción de la miel, los
carbohidratos encontrados en la naturaleza
son complejos o la combinación de
carbohidratos simples y complejos. Cuando
ingerimos alimentos procesados, los
carbohidratos complejos son comúnmente
removidos. Una manzana contiene los dos
tipos de carbohidratos, pero cuando es
convertida en jugo su fibra es removida y el
líquido sólo queda con carbohidratos
simples. Los carbohidratos simples son
rápidamente absorbidos por el sistema
sanguíneo, lo que provoca una alta
concentración de azúcar en la sangre.
Mientras más azúcar hay en la sangre, en
nuestro organismo, es más fácil que
enfermemos de obesidad, de enfermedades
cardiovasculares, diabetes, enfermedades
degenerativas y de cáncer. El azúcar es uno
de los "alimentos" del cáncer.
El azúcar posee una impresionante capacidad
adictiva. La mayoría de las personas la ha
experimentado. Estudios antropológicos han
descubierto evidencias de que los pueblos
tras padecer periodos de hambrunas,
preferían alimentos "dulces". El azúcar
actuaba como una droga, como un "premio"
tras la miseria y el dolor padecidos... ¿No
le suena parecido al "premio" que muchos les
ofrecen a sus hijos dándoles de comer
dulces, postres, tortas, helados, gelatinas,
bebidas de fantasía, chocolates, galletas,
etc., etc.?
La vida moderna y el mercado imprimieron a
esa "tendencia" la posibilidad de la
satisfacción inmediata, al alcance de la
mano, a bajo precio y en cualquier lugar,
llena de coloridos, formas y hermosas
etiquetas... Una moneda o un par de ellas
nos dan la satisfacción al instante del
azúcar, el veneno a nuestro alcance...
El azúcar ha sido añadida artificialmente a
la mayor parte de los alimentos que hoy las
personas consumen. Hay importantes estudios
científicos que demuestran que el azúcar
incrementa los opiáceos en el cerebro,
provocando placer, como lo hace una droga
como el opio, y sus derivados: la morfina,
la heroína y la codeína. Pero la adicción
que provoca el azúcar es aún más fuerte que
la de éstas reconocidas drogas, más fuerte
incluso que la de la cocaína. Y es que el
incremento de opiáceos en nuestro organismo
-tras consumir azúcar- es la causa principal
de la fisiología que provoca nuestra
adicción al azúcar. Las grandes
corporaciones y transnacionales, preocupadas
de ganar dinero y no de la salud de la
población, saben perfectamente esto y ocupan
el impacto de la publicidad, promoviendo el
consumo de productos con altas
concentraciones de azúcar, promoción que
inician desde las edades más tempranas
-ocupando todos los medios de comunicación-,
definiendo hábitos en los niños y
adolescentes que podrían durar toda la vida;
es decir, creando la "dependencia del
azúcar".
¿Por qué el azúcar es un veneno?
Podría ser catalogada como el peor veneno, y
no sería una exageración. El azúcar aumenta
la segregación de insulina, contribuyendo a
que desarrollemos enfermedades como obesidad
y diabetes. El azúcar de un refresco o una
bebida, por ejemplo, llega al estómago y de
ahí pasa a los intestinos, siendo absorbida
inmediatamente por la sangre pues no es
parte de ninguna fibra que inhiba o retarde
el proceso de absorción. Si el azúcar pasara
al sistema circulatorio, sin previo
metabolismo, nos enfrentaríamos a un coma
por hipoglucemia y moriríamos. El páncreas
nos salva al segregar grandes cantidades de
insulina para procesar el azúcar. Pero, ¿qué
ocurre en una persona que ha padecido
pancreatitis o que está a punto de
padecerla? Cuando este acto se repite de
manera constante -como ocurre con el tipo de
dieta actual-, con frecuencia los niveles de
insulina se elevan significativa y
bruscamente, tendiendo a afectar nuestro
organismo a largo plazo, desarrollando
enfermedades crónicas del corazón, diabetes
y cáncer, entre las más graves.
Además, el azúcar causa la pérdida de
importantes minerales. Diversos estudios
médicos y de nutrición han demostrado que el
azúcar disminuye la presencia de minerales
en el cuerpo, como el calcio, que es
expulsado del organismo cuando ingerimos
azúcar. En este caso, el organismo toma el
calcio de los huesos, contribuyendo a
ocasionar la enfermedad de la debilidad en
los huesos, conocida comúnmente como
osteoporosis. El delicado balance de
minerales en el organismo es afectado por la
ingesta de unas cuantas cucharadas de
azúcar. Su consumo habitual puede provocar
que el organismo pierda la habilidad de
restaurar ese balance y se torne vulnerable
a enfermedades que, de otra forma, nuestro
cuerpo podría prevenir.
El azúcar distorsiona las hormonas pues el
sistema endocrino está compuesto por un gran
número de glándulas interconectadas. Las
hormonas sirven como mensajeras de las
funciones corporales. Al ingerir azúcar
algunas de las glándulas se fuerzan a
trabajar de más para compensar los efectos
del azúcar en el cuerpo. La glándula
adrenal, ubicada en la parte superior de los
riñones, se sobre estimula al consumir
azúcar, y pierde su capacidad de regular el
sodio y el potasio, la presión sanguínea, el
metabolismo de la glucosa, la adrenalina y
la secreción de esteroides sexuales.
Otros estudios médicos señalan que el azúcar
puede propiciar algunas alergias a los
alimentos. Los alimentos requieren ser
descompuestos por las enzimas para ser
asimilados por nuestras células. Las enzimas
trabajan precisamente de manera óptima
cuando nuestro cuerpo tiene un balance
apropiado de minerales. El azúcar, al
disminuir las reservas de minerales puede
debilitar el sistema de enzimas con lo que
algunas partículas de alimentos podrían
entrar a la corriente sanguínea. Al ocurrir
esto el sistema inmunológico puede confundir
dichas partículas con "invasores",
provocando que el organismo lance un ataque
de defensa cada vez que se consume ese
alimento. Esa es una de las causas de las
alergias. Muchas alergias y erupciones en la
piel podrían mejorar si la gente dejara de
consumir azúcar refinada -el azúcar blanca-,
y sólo la obtuviera naturalmente de frutas y
semillas.
Hoy se sabe que el azúcar paraliza el
sistema inmunológico. Los fagocitos -un tipo
de glóbulos blancos- atacan a las bacterias
y virus, como parte integral del sistema
inmunológico, previniendo y controlando
infecciones. El número de organismos
digeridos por los fagocitos disminuye
dramáticamente durante más de seis horas
después de ingerir azúcar.
Además, el consumo de azúcar ocasiona
enfermedades crónicas: altas concentraciones
de azúcar en el sistema circulatorio causan
daños permanentes a las estructuras
moleculares de las proteínas. Una vez
dañadas, las proteínas pueden provocar
enfermedades crónicas degenerativas.
El azúcar incrementa el riesgo de
desarrollar cáncer; la epidemia de nuestro
tiempo, una de las principales causas de
muerte en el mundo. Especialistas han
señalado que el azúcar puede inducir el
cáncer. Las células segregan productos de
desecho llamados radicales libres. Las
enzimas neutralizan los efectos negativos de
los radicales libres. Pero las enzimas
necesitan un balance adecuado de minerales
para ser efectivas. Cuando el azúcar reduce
los minerales del cuerpo, las enzimas no son
tan efectivas y se incrementa la presencia
de radicales libres que pueden causar una
reducción en la disponibilidad de oxígeno lo
que lleva a mutaciones celulares
cancerígenas.
Las grandes corporaciones y transnacionales
han desarrollado "sustitutos del azúcar" que
endulzan "con o sin calorías", dice la
publicidad. Pero todos estos productos son
promovidos por las mismas industrias
procesadoras de alimentos. No son una
solución al azúcar. El Acesulfame potásico,
el Alitame, el Aspartamo, la Sal de
aspartame-acesulfame, el Ciclamato, el
Dulcin, el Glucin, la Neohesperidina
dihidrocalcone, el Neotame, el P-4000, la
Sacarina, la Sucralosa, el Isomalt siguen
promoviendo y manteniendo la adicción al
gusto por alimentos y bebidas "dulces". Hoy
se sabe, además, que representan más riesgos
para la salud. Médicos y nutricionistas
señalan que podrían ser incluso aún más
peligrosos que el azúcar.
Viernes,
25 de septiembre de 2009
Fuentes:
- In Defense of Food, de
Michael Pollan (The Penguin Press, 2008).
- Sweet Deception, de los
doctores Joseph Marcola y Kendra Degen
Pearsall (Nelson Books, 2006).
Tomado de
http://elclarin.cl
y enviado a este portal por
Fernando Castaño.
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