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Dieta y Vida Sana
Somos
lo que comemos
Dieta y
Vida Sana
Por Guilén Díaz Mayorga
Cuando
el director de la revista Visión Chamánica
me propuso escribir un artículo sobre salud
y vida sana, me vinieron a la mente varias
ideas sobre estos conceptos.
En primer lugar, la noción de que nuestro
cuerpo es producto de la evolución de miles
de millones de años y del cambio en las
condiciones de vida que obligaron a todos
los seres y a nuestros antepasados a adaptar
los hábitos alimentarios y de vida a través
del ensayo y el error.
Pero hoy día con el avance de las ciencias,
se llega a la conclusión, de que es
necesario conocer nuestro cuerpo, saber cómo
funciona para tratarlo de acuerdo a ese
conocimiento y no manejarlo
caprichosamente o con la ignorancia que da
solo el gusto al paladar, o por los
estímulos al consumismo que nos llegan por
los medios en forma de publicidad.
Precisamente, el actuar sobre nuestro
organismo con base en su conocimiento,
permitirá no perdernos en la voluminosa
literatura sobre la vida sana, elaboración
de dietas y cuidados que quizás nos lleven a
perder el objetivo de tener una vida sana.
Siempre debemos tener presente, que no
solo es importante qué comemos sino también
cómo comemos.
Dentro de la múltiple literatura sobre el
tema, lo más cercano que he encontrado
acerca del respeto por el cuerpo humano, es
aquello que considera estos tres principios:
Primero, el principio fisiológico
según el cual nuestro organismo es un
proceso marcado por tres funciones: la
apropiación de los alimentos, la asimilación
de nutrientes y la eliminación de desechos.
Este principio fisiológico se lleva a cabo
con algunos cambios, dependiendo de las
costumbres horarias de alimentación de los
diversos países, en el siguiente orden: La
apropiación de una de la tarde a diez
de la noche; la asimilación de las
diez de la noche a las seis de la mañana y
la eliminación de las seis de la
mañana hasta la una de la tarde. Por lo
tanto, cuando nos alimentamos debemos tener
en cuenta este proceso fisiológico y no
buscar solo complacer el apetito o saciar el
hambre.
Un segundo principio, complementario al
anterior, es la importancia en el proceso de
alimentación del consumo de frutas por
ser sus componentes de fácil asimilación
por el sistema digestivo. Este aspecto es
básico tenerlo en cuenta, ya que las frutas
ayudan a la rápida eliminación de los
elementos no asimilables de otros alimentos,
que se convierten en toxinas o en sustancias
nocivas al organismo. Por esto, es
recomendable consumir, preferiblemente, solo
frutas durante el proceso de eliminación de
nuestro sistema digestivo (es decir, de seis
de la mañana a una de la tarde).
El tercer principio, también relacionado con
los dos anteriores, hace referencia a la
combinación de los alimentos
durante el proceso de apropiación, pues una
adecuada combinación de estos, es la mejor
forma de garantizar al organismo tener una
digestión ligera y contribuir en el proceso
de asimilación de los nutrientes y la
eliminación de los elementos no asimilados,
nocivos o tóxicos del organismo.
Son muchos los estudios e investigaciones
sobre el tema, pero una conclusión general,
es que nuestro estómago es incapaz de
procesar más de un alimento concentrado por
comida, entendiéndose por alimento
concentrado aquel que no contiene agua o la
contiene en baja cantidad, como la carne, el
pescado, el pollo y los alimentos compuestos
por proteínas y carbohidratos como la papa,
la yuca, el arroz, etc. Solo uno de estos
alimentos se debe combinar con verduras que
contienen una proporción elevada de agua.
Otro aspecto para destacar en la forma
de consumir los alimentos, es que las
frutas también contienen gran cantidad de
agua, pero que en su mayoría contienen
ácidos benéficos al organismo, pero si se
consumen solas. Lo ideal es no combinar las
frutas ni con proteínas ni con
carbohidratos. Esto es tan importante
tenerlo en cuenta en la alimentación, que
una fruta tan nutritiva y beneficiosa como
la piña se convierte en veneno para matar
cucarachas cuando se la combina con leche.
Es necesario hacer una aclaración sobre la
apropiación de alimentos, una parte del
ciclo natural del organismo; se dice en la
literatura revisada que esta función se
realiza de las dos de la tarde a diez de la
noche o de doce del día a ocho de la noche,
dependiendo de los hábitos horarios para
ingerir alimentos en los diferentes países.
Pero alguien podría decir: “Pero si el
desayuno se realiza en la mañana y este
también es una forma de apropiación de
alimentos”. Hay razón en este argumento.
Pero hablamos de ciclos naturales del
organismo y por tanto lo que más le conviene
al organismo es apropiar alimentos a partir
del mediodía. En la mañana, para ayudarle
al organismo en su función de eliminación lo
mejor es consumir frutas que es una
forma de apropiación especialmente de
vitaminas y minerales requeridas por el
cuerpo sin obstaculizar la expulsión de
desechos del organismo, al contrario ayuda
en esta tarea porque atraviesan rápidamente
el sistema digestivo y van directo al
intestino delgado que es el encargado de
asimilar estas vitaminas y minerales
mencionados.
Estas líneas solo son una rápida
introducción en el conocimiento de nuestro
organismo y de la forma de nutrirlo y una
invitación a profundizar en el tema.
Sinteticemos con una frase de la sabiduría
popular: “Somos lo que comemos”.
Publicado en Enero 10 de 2012.
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