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Este es el punto clave del problema: La esencia de
la ecología y del pensamiento sistémico es la
comprensión de entidades no-lineales, inmateriales,
algo que la corriente principal de la cultura
occidental encuentra muy difícil de tratar.
La
principal tarea en el nuevo siglo será aplicar
nuestro conocimiento ecológico y pensamiento
sistémico al rediseño fundamental de nuestras
tecnologías e instituciones sociales, para así
cerrar la brecha actual entre el diseño humano y los
sistemas ecológicamente sostenibles de la
naturaleza. Afortunadamente, esto ya se está
realizando.
Los obstáculos que se levantan en el camino hacia la
sustentabilidad ecológica ya no son conceptuales o
técnicos. Están en nuestros valores dominantes, y en
particular, en los valores corporativos dominantes.
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Ecología y Sostenibilidad
La
condición humana en la alborada del siglo
XXI
Prospectos y esperanzas
Por
Fritjof Capra
Conforme
el siglo llega a su fin, estamos enfrentando
toda una serie de problemas globales que
están dañando la biosfera y la vida humana
de manera tan alarmante que muy pronto puede
hacerse irreversible. La preocupación por el
medio ambiente ya no es uno entre muchos
"temas aislados". Es el contexto de todo lo
demás -de nuestras vidas, nuestros negocios,
nuestras políticas. El gran desafío de
nuestra época es construir y fomentar
comunidades sostenibles –medio ambientes
sociales, culturales y físicos en los que
podamos satisfacer nuestras necesidades y
aspiraciones sin disminuir las oportunidades
de las generaciones futuras.
Desde su introducción a principios de la
década de 1980, el concepto de la
sustentabilidad ha sido a menudo
distorsionado, citado sumariamente y aún
trivializado, usándolo fuera del contexto
ecológico que le proporciona su correcto
significado. Por lo tanto, es útil
reflexionar por un instante sobre lo que
significa realmente la "sustentabilidad".
Lo que se sostiene en una comunidad
sustentable no es el crecimiento económico o
el desarrollo, sino toda la trama de la vida
de la que depende nuestra supervivencia a
largo plazo. En otras palabras, una
comunidad sustentable está diseñada de
manera tal que su modo de vida, negocios,
economía, estructuras físicas y tecnologías
no interfieran con la capacidad inherente a
la naturaleza para sostener la vida.
El primer paso en esta tarea, naturalmente,
debe ser el hacerse "ecológicamente
ilustrado", es decir, entender los
principios de organización que los
ecosistemas han desarrollado para
sostener la trama de la vida. En el nuevo
siglo, la ilustración ecológica será una
habilidad imprescindible para los políticos,
líderes empresariales y profesionales en
todas las esferas. Más aún, será
imprescindible para la supervivencia de toda
la humanidad, y por lo tanto, será el
componente más importante de la educación a
todos los niveles –desde las escuelas, hasta
los institutos superiores y las
universidades, y en la educación y el
entrenamiento permanentes de los
profesionales.
En el Centro para la Ecoilustración (
www.ecoliteracy.org
), nos concentramos en las escuelas. Nuestra
misión es promover la experiencia y
comprensión del mundo natural en la
educación primaria y secundaria. Ser
ecológicamente ilustrado, o "ecoilustrado",
significa, desde nuestro punto de vista,
comprender los principios básicos de la
ecología y ser capaces de materializarlos en
la vida diaria de las comunidades humanas.
En particular, creemos que los principios de
ecología debieran ser los principios guía
para crear comunidades de aprendizaje
sostenible. En otras palabras, la
ecoilustración ofrece un marco ecológico
para la reforma educativa.
Pensamiento sistémico
Cuando uno se pregunta cómo funcionan los
ecosistemas, y cuando se los estudia en
detalle, se descubre pronto que sus
principios básicos de organización son los
mismos principios de organización de todos
los sistemas vivientes.
Por lo tanto, el marco teórico más apropiado
para la ecología es la teoría de los
sistemas vivientes. Esta teoría recién ahora
está emergiendo plenamente, pero tiene sus
raíces en varios campos científicos que
fueron desarrollados durante la primer mitad
del siglo XX -la biología organísmica, la
psicología Gestalt, la ecología, la teoría
general de sistemas y la cibernética.
En todos estos campos, los científicos
exploraron sistemas vivientes, todos
integrados cuyas propiedades no pueden ser
reducidas a las propiedades de las partes
que los componen.
La teoría de sistemas implica un nuevo modo
de ver el mundo y un nuevo modo de
pensamiento, conocido como "pensamiento en
sistemas", o "pensamiento sistémico".
Esto significa pensar en los términos del
contexto, las relaciones, las formas y los
procesos.
El pensamiento sistémico fue llevado a un
nuevo nivel durante los últimos 20 años con
el desarrollo de una nueva ciencia de la
complejidad, incluyendo todo un nuevo
lenguaje matemático y un nuevo equipo de
conceptos para describir la complejidad de
los sistemas vivientes. De modo que el
pensamiento sistémico está ahora en la
vanguardia de la ciencia. Pero, aunque esta
tradición intelectual tiene cerca de 100
años de antigüedad, todavía no ha arraigado
en la corriente principal de la cultura de
los países occidentales desarrollados.
Al investigar la causa por la cual la gente
en Occidente encuentra tan difícil el
pensamiento sistémico, he llegado a la
conclusión de que hay dos razones
principales. Una es que los sistemas vivos
son no-lineales -son redes-, mientras que
toda nuestra tradición científica está
basada en el pensamiento lineal: cadenas
lineales de causa y efecto; cuando uno hace
algo que funciona, más de lo mismo
funcionará aún mejor, una economía saludable
es aquella que muestra un fuerte crecimiento
permanente; y así sucesivamente.
El pensamiento ecológico, o pensamiento
sistémico, es completamente distinto. Los
ecosistemas, al igual que todos los sistemas
vivientes, son altamente no-lineales. No
maximizan sus variables sino que las
optimizan. Cuando algo es bueno, no
necesariamente más de lo mismo será mejor,
porque las cosas se mueven en ciclos, y no a
lo largo de líneas rectas. Lo importante no
es ser eficientes, sino ser sostenibles; no
es la cantidad lo que cuenta, sino la
calidad.
La segunda razón por la que la cultura
occidental encuentra difícil el pensamiento
sistémico es que vivimos en una cultura
materialista -tanto en los términos de sus
valores como de su visión fundamental del
mundo. En la actualidad, la mayoría de los
biólogos dicen que para entender
verdaderamente los organismos vivientes es
necesario entender sus moléculas -su ADN,
sus enzimas, sus estructuras materiales.
Sin embargo, la teoría de sistemas nos dice
que la esencia de la vida no yace en las
moléculas, sino en los patrones y procesos
en que estas moléculas están implicadas. Los
patrones básicos de la vida son
configuraciones de relaciones entre procesos
biológicos, y estas relaciones y procesos
son inmateriales. Por supuesto, incluyen la
materia, pero una relación es algo
inmaterial; un proceso es algo inmaterial.
Uno no puede tomar una foto de la trama de
la vida porque esta es una red de relaciones
funcionales, inmateriales.
Este es el punto clave del problema. La
esencia de la ecología y del pensamiento
sistémico es la comprensión de entidades
no-lineales, inmateriales -algo que la
corriente principal de la cultura occidental
encuentra muy difícil de tratar.
Ecoilustración y ecodiseño
Cuando el pensamiento sistémico es aplicado
al estudio de la familia tierra -que
es el significado literal de “ecología”-
descubrimos que los principios de
organización de ecosistemas son los patrones
básicos de la vida. Por ejemplo, observamos:
•que un ecosistema no genera desperdicios,
los desperdicios de unas especies son el
alimento de otras;
• que la materia circula continuamente a
través de la trama de la vida;
• que la energía motriz de estos ciclos
ecológicos fluye del sol
• que la diversidad incrementa la
elasticidad;
• que la vida, desde sus comienzos hace más
de tres mil millones de años, no conquistó
el planeta mediante el combate sino mediante
la cooperación, el trabajo en equipo y la
formación de redes.
La principal tarea en el nuevo siglo será
aplicar nuestro conocimiento ecológico y
pensamiento sistémico al rediseño
fundamental de nuestras tecnologías e
instituciones sociales, para así cerrar la
brecha actual entre el diseño humano y los
sistemas ecológicamente sostenibles de la
naturaleza. Afortunadamente, esto ya se está
realizando. En los años recientes, ha habido
una explosión de optimismo acerca del
dramático incremento de las prácticas de
diseño orientadas ecológicamente. La mejor
documentación general reciente sobre esto es
el libro Natural Capitalism,
de Paul Hawken y Amory y Hunter Lovins.
El diseño, en el sentido más amplio,
consiste en darle forma a los flujos de
energía y materia para las aplicaciones
humanas. El ecodiseño es un proceso de
diseño en el que nuestros propósitos humanos
son cuidadosamente combinados con los
grandes patrones y flujos del mundo natural.
Por ejemplo, el principio "desperdicio es
igual a comida" significa que todos los
productos y materiales manufacturados por la
industria, así como los desperdicios
generados en el proceso, deben finalmente
proveer nutrición para algo nuevo. Una
organización comercial sostenible debería
estar incluida en una "ecología de las
organizaciones", en la cual los desperdicios
de cualquier organización deberían ser un
recurso para otra. En este sistema
industrial sostenible, todo el flujo de
salida total de cada organización -sus
productos y desperdicios- sería percibido y
tratados como recursos que circulan a través
del sistema. Estos "conglomerados
ecológicos" de industrias han sido iniciados
recientemente en varias partes del mundo por
una organización llamada "Iniciativa de
Investigación para Emisiones Cero"
(
www.zeri.org
).
Dos
clases de metabolismo
Los ecodiseñadores ahora hablan de dos
clases de metabolismos -un metabolismo
biológico y un "metabolismo técnico".
Los cosas que forman parte del metabolismo
biológico -la agricultura y los sistemas
alimentarios, los vestidos, cosméticos,
etc.- no debieran contener sustancias
tóxicas persistentes. Las cosas que
pertenecen al metabolismo técnico -las
máquinas, las estructuras físicas, etc. -
debieran ser mantenidos bien alejadas del
metabolismo biológico.
Eventualmente, todos los productos,
materiales y desperdicios serán nutrientes
biológicos o "técnicos". Los nutrientes
biológicos serán diseñados para retornar a
los ciclos ecológicos -para ser literalmente
consumidos por microorganismos y otras
criaturas del suelo. Los nutrientes
técnicos serán diseñados para retornar a
"ciclos técnicos". Esto significa que los
usuarios no serán propietarios de estos
productos sino que solamente comprarán sus
servicios. Cuando hayan terminado con los
productos, los devolverán al fabricante,
quien los desarmará y usará sus complejos
materiales en nuevos productos.
Servicio y flujo
Este cambio de una economía orientada a los
productos a una economía de "servicio y
flujo" ya no es solamente pura teoría. Por
ejemplo, uno de los mayores fabricantes de
alfombras estadounidenses ha comenzado la
transición de vender alfombras a alquilar
servicios de alfombrado. La idea básica
es que la gente quiere caminar sobre una
alfombra y observarla, pero no ser
propietario de esta.
En la actualidad, los obstáculos que se
levantan en el camino hacia la
sustentabilidad ecológica ya no son
conceptuales o técnicos. Están en nuestros
valores dominantes, y en particular, en los
valores corporativos dominantes. Los
valores y elecciones corporativos están
determinados en buena parte por los flujos
de información, el poder y la riqueza en las
redes financieras globales que dan forma a
la sociedad moderna.
Durante las últimas tres décadas, la
revolución de la tecnología de la
información ha dado origen a un nuevo tipo
de capitalismo global, que está estructurado
alrededor de redes de flujos financieros.
Manuel Castells, profesor de sociología
en la Universidad de California, Berkeley,
ha analizado y documentado extensamente este
nuevo sistema económico en una obra de tres
volúmenes titulada The Information Age:
Economy, Society, and Culture.
Debido a la capacidad del capital financiero
para escudriñar permanentemente todo el
planeta en busca de oportunidades de
inversión, y de moverse de una opción a otra
en cuestión de segundos, los márgenes de
ganancias son generalmente mucho más altos
en los mercados financieros globales que en
la mayoría de las inversiones directas. Y,
por lo tanto, las ganancias de todas las
fuentes fundamentalmente convergen en la
gran red de flujos financieros.
Los movimientos de este casino global
operado electrónicamente no siguen una
lógica de mercado. El mercado es deformado,
manipulado y transformado por una
combinación de maniobras estratégicas
basadas en computadoras y turbulencias
inesperadas, causadas por las complejas
interacciones entre los flujos de capital y
un sistema fuertemente no-lineal
La
sociedad en red
La tecnología de la información ha jugado un
papel decisivo en el ascenso de las redes
como una nueva forma de organización de la
actividad humana, que va mucho más allá de
la economía. En nuestra "sociedad en red",
como la llama Castells, los procesos
centrales de generación de conocimiento,
productividad económica, poder político y
militar, y medios de comunicación han sido
profundamente transformados por la
tecnología de la información, y están
conectados a redes globales de riqueza y
poder. Las funciones y procesos sociales
dominantes están cada vez más organizados en
torno a redes. La presencia o ausencia en la
red es una fuente crítica de poder.
Hasta ahora, el impacto de esta nueva
Sociedad en Red sobre el bienestar humano ha
sido mayormente negativo. En las redes
globales de flujos financieros, el dinero es
casi completamente independiente de la
producción y los servicios. Por eso, la
fuerza laboral ha sido dispersada en cuanto
a rendimiento, fragmentada en su
organización y dividida en sus acciones
colectivas. En consecuencia, el ascenso del
capitalismo global está entrelazado con el
aumento de la desigualdad social, la
polarización y exclusión social. "La lucha
entre los capitalistas y las clases
trabajadoras", escribe Castells, "está
inmersa en la oposición más fundamental
entre la lógica de los flujos de capitales y
los valores culturales de la experiencia
humana".
La resistencia al capitalismo global está
tomando la forma de una nueva política de
identidad, la cual, de acuerdo con Castells,
ha sido la tendencia social y política
representativa de la década de 1990. La
acción social y la política están siendo
construidas sobre identidades primarias,
"enraizadas en la historia y la geografía, o
armadas en una ansiosa búsqueda de
significado y espiritualidad". Hay una
búsqueda de una nueva conectividad basada en
una reconstruida identidad compartida.
El más poderoso cambio de identidad ha
sido iniciado por los movimientos feminista
y ambientalista, el primero relacionado
con una redefinición de las relaciones entre
los géneros, y el último relacionado con una
redefinición de las relaciones entre los
seres humanos y la naturaleza. Gran parte
del éxito del movimiento ambientalista
proviene del hecho de que, más que cualquier
otra fuerza social, ha sido capaz de
adaptarse a las condiciones de comunicación
y movilización en el nuevo paradigma
tecnológico. Por una parte, el movimiento se
basa en organizaciones de base (o sea,
redes humanas vivientes); por otra
parte, ha estado a la vanguardia en el uso
de las nuevas tecnologías de comunicación (o
sea, redes electrónicas) como herramientas
de organización y movilización. De este
modo, el movimiento ambientalista ha
creado una conexión peculiar entre las redes
electrónicas y ecológicas.
Dos
escenarios
En la alborada del siglo XXI, podemos
observar dos desarrollos que tendrán un gran
impacto en el bienestar y el modo de vida de
la humanidad. Ambos desarrollos están
relacionados con redes, y ambos usan
tecnologías radicalmente nuevas. Uno de
ellos es el auge del capitalismo global y la
Sociedad en Red; el otro es la creación
de comunidades sostenibles, utilizando
prácticas de ecoilustración y ecodiseño.
Mientras el capitalismo global trata sobre
redes electrónicas de flujos financieros y
de información, la ecoilustración y el
ecodiseño tratan sobre las redes ecológicas
de flujos de energía y materia. La meta
de la economía global es maximizar la
riqueza y el poder de las elites en la
Sociedad en Red; la meta del ecodiseño,
maximizar la sustentabilidad de la trama de
la vida.
Estos dos escenarios, cada uno formado por
complejas redes y tecnologías avanzadas y
especializadas, están actualmente en curso
de colisión. La Sociedad en Red es
destructiva del mundo natural y de las
comunidades locales, y por lo tanto,
inherentemente insostenible. Está basada en
el valor central del capitalismo -hacer
dinero por el simple hecho de hacer dinero-
excluyendo otros valores.
Sin embargo, los valores humanos pueden
cambiar ya que no son leyes naturales. Las
mismas redes electrónicas de flujos
financieros y de información podrían tener
constituidos otros valores. En la
actualidad, debido a la gran versatilidad y
precisión de las nuevas tecnologías de
información y comunicación, la regulación
efectiva del capitalismo global de acuerdo a
principios y valores humanistas y ecológicos
es algo técnicamente realizable. Nuestro
desafío en el siglo XXI será cambiar el
sistema de valores de la economía global
para hacerlo compatible con la dignidad
humana y la sustentabilidad ecológica.
Esta es una empresa que trasciende todas
nuestras diferencias de raza, cultura o
clase. La Tierra es nuestro hogar común, y
la creación de un mundo sostenible para
nuestros niños y para las futuras
generaciones es nuestra tarea compartida.
Fritjof Capra, Ph.D., físico y
teórico en sistemas, es director fundador
del Centro para la Ecoilustración en
Berkeley, California (
www.ecoliteracy.org
). Es autor de varios famosos libros,
incluyendo The Tao of Physics, The
Turning Point, y más recientemente
The Web of Life.
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