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Fallido
Cambio Climático
Cumbre de Copenhage sobre el Cambio
Climático
Sin acuerdo real, y sin salida
IPS
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El cambio climático: Escultura
derretible de hielo de un oso polar
en Copenhague, donde los científicos
dijeron a la conferencia sobre
cambio climático que las emisiones
de carbono deben caer en los
siguientes diez años |
El
techo de la casa se quema, pero los
gobernantes, el sistema económico y la
humanidad misma ignoran la alarma y siguen
echando leña al fuego. La casa no tiene
salidas de emergencia, no hay a donde
escapar.
El cambio climático ya está aquí.
El fin este viernes de la 15 Conferencia de
las Partes de la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
(COP-15) arrojó un resultado decepcionante,
con detalles todavía no del todo claros.
Los países acordaron un pacto no legalmente
vinculante. Establecieron que la temperatura
media del planeta no podría elevarse más
allá de dos grados en este siglo y
decidieron reunirse nuevamente en Bonn
dentro de seis meses.
También, atendiendo al reclamo de
Washington, aceptaron liberar toda la
información sobre las emisiones nacionales
de gases de efecto invernadero. Ningún país
quedó "enteramente satisfecho" con el pacto,
dijo en conferencia de prensa el presidente
de Estados Unidos, Barack Obama, quien
estimó muy difícil alcanzar un acuerdo,
incluso el año próximo.
Las futuras generaciones podrían encontrar
un planeta radicalmente transformado, con
grandes zonas cuyas temperaturas serán entre
siete y 14 grados más calientes y por tanto
inhabitables.
En ese mundo en llamas, la elevación del
nivel del mar entre uno y dos metros hacia
2100 dejará cientos de millones de personas
sin hogar, según los últimos datos
científicos presentados en septiembre en la
"Conferencia Internacional de la Ciencia
Climática Cuatro Grados y más allá",
celebrada en la Universidad de Oxford.
Esta realidad científica es la que golpea,
mientras los resultados de la conferencia de
Copenhague, que se celebró entre el 7 de
diciembre y este viernes, ofrecen pocos
avances.
"Nuestros líderes no captan la escala del
problema ni la velocidad de los cambios. No
se dan cuenta de que deben actuar ahora",
dijo el climatólogo Andrew Weaver, de la
canadiense University of British Columbia, y
autor principal de los informes del Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el
Cambio Climático (IPCC).
"Ahora" significa que las emisiones globales
de dióxido de carbono deberían llegar a su
punto máximo en cinco años y empezar a
declinar enseguida para llegar casi a cero
en 2050, según un informe que reúne los
últimos hallazgos científicos de los
principales investigadores del área, entre
ellos Weaver.
"El diagnóstico de Copenhague 2009:
Actualizando al mundo en la última ciencia
del cambio climático" fue publicado una
semana antes de que empezara la COP-15.
"Metas más modestas y alcanzables a corto
plazo pondrán al planeta en la senda
correcta", es la afirmación habitual del
primer ministro de Canadá, Stephen Harper.
Sus "modestas" metas son una reducción de
tres por ciento de las emisiones de gases
invernadero entre 1990 y 2020. Las metas de
Estados Unidos son algo mejores.
Según la evidencia científica, los más
brillantes investigadores concluyeron que
Canadá y otras naciones industriales deben
reducir sus emisiones entre 25 y 40 por
ciento para 2020, respecto de 1990, para que
haya alguna esperanza de que la temperatura
no aumente más de dos grados.
"Dos grados será muy difícil de lograr para
la sociedad moderna", advirtió Pål Prestrud,
investigador del Ártico y director del
Center for International Climate and
Environmental Research, con sede en Noruega.
Incluso si todas las emisiones se eliminaran
hoy, las temperaturas globales declinarían
muy lentamente, en un período de mil años.
"Si esperamos mucho, será muy tarde", dijo
Presetrud a TerraViva.
Ningún científico cree que estabilizar el
clima en dos grados más pondrá al planeta en
"la senda correcta". El Ártico se está
derritiendo con el actual aumento de 0,8
grado. El hielo del polo Norte podría
desaparecer en el verano en sólo cinco o 10
años.
¿Qué pasa cuando el extremo frío del
planeta, que determina el sistema climático
mundial, se calienta? Los patrones de
lluvias y temperaturas en Europa y América
del Norte cambiarán, afectando la
agricultura, la forestación y el suministro
de agua, sostiene el informe "Arctic Climate
Feedbacks: Global Implications", publicado
en septiembre.
Un Ártico más caliente emitirá grandes
volúmenes de dióxido de carbono y de metano,
hoy encerrados en los helados suelos del
permafrost. Una vez que el proceso se
desate, el calentamiento sería imparable.
Con dos grados más, la mayoría de los
corales morirán por una combinación de calor
y acidificación de las aguas oceánicas. Los
arrecifes coralinos son los criaderos de
gran parte de los peces, de los que dependen
cientos de millones de personas. La
elevación del nivel del mar desplazará a
otros muchos millones.
Por último, dos grados más es sólo un
promedio mundial. Eso significa que las
temperaturas subirán entre uno y cinco
grados dependiendo las regiones. Y también
al menos un metro de elevación del mar para
2100.
Los humanos han gozado de 10.000 años de
estabilidad climática, cuando la temperatura
media varió en menos de un grado, afirma
Robert Corell, director del Programa Cambio
Global del Centro H. John Heinz III para la
Ciencia, la Economía y el Ambiente, con sede
en Washington.
Las emisiones globales en los últimos cinco
años han estado por encima del peor
escenario planteado por el IPCC y en la
senda de un aumento de cinco a seis grados
de las temperaturas para 2100, dijo Corell a
TerraViva.
Los sistemas naturales de absorción de
carbono, océanos y bosques, están reduciendo
su capacidad, lo que significa que el efecto
invernadero se incrementará más rápidamente.
Los compromisos de reducciones planteados en
Copenhague significan un aumento de 3,8
grados, agregó.
"El gobierno de Canadá no tiene una maldita
idea de lo que quiere decir un aumento de
dos grados", afirmó el canadiense Weaver.
"Lo que hacen los políticos es una lavada de
cara, sus propuestas suenan bien, pero son
un engaño, a sí mismos y a nosotros",
sostuvo el respetado especialista James
Hansen en un artículo publicado el 29 de
noviembre en Observer.
"¿Nos pondremos de pie y daremos una
bofetada en la cara a los políticos del
mundo para que vean la realidad?", cuestionó
Hansen, director del Institudo Goddard para
Estudios Espaciales de la NASA.
"Se necesitará mucho de nosotros,
probablemente que tomemos las calles. ¿O los
dejaremos que sigan jugando entre ellos y
con nosotros, traicionando a nuestros hijos
y a nuestros nietos?".
Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=94280
Enviado a este site por Javier Ruiz.
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