Las rudas pertenecen a la
familia de las rutáceas, son 40 especies de
hierbas o arbustillos con hojas glandulosas,
punteadas, muy olorosas y recompuestas;
flores pequeñas de colores amarillas
verdosas o blancas, se agrupan en corimbos
apicales, cáliz persistente, corola cuatro a
cinco pétalos con borde crespo. La cápsula
que produce el fruto llama la atención por
su olor fuerte, contiene semillas reniformes
de color negro, algunos de sus componentes
son taninos y glucósidos. Crecen en las
llanuras soleadas y áridas. La especie mas
conocida es la popular ruda de Castilla cuyo
nombre botánico es Ruta graveolens.
Es perenne y se la considera como una planta
vivaz que va adquiriendo un aspecto leñoso a
medida que crecen sus dimensiones, pudiendo
alcanzar el metro de altitud. Ha sido
plantada en casi todas las huertas por sus
propiedades medicinales, que son conocidas
desde la antigüedad, de suerte que la ruda
entraba en la composición de las triacas que
usaban los guerreros y caballeros.
Detrás de esta planta de
poderoso olor se esconden toda una serie de
reminiscencias mágicas y rituales, que han
otorgado a la ruda aires de esoterismo
clandestino. Muchos la siguen considerando
prohibida por los efectos nocivos que
conllevaría una ingestión superior a la
recomendada. La mitificación de esta hierba
se fundamenta en sus propiedades, unas
buenas para el organismo y otras peligrosas
e incluso mortales. En Etiopía (antiguamente
Abisinia) existe la superstición de andar
con ramitos en la mano para espantar
maleficios. Por lo demás esta costumbre data
desde los romanos.
En la antigüedad, la ruda
tenía la misión de ayudar a las futuras
madres a interrumpir el embarazo, razón por
la que muchas tiendas especializadas en
herbolística no poseen stock de una planta
que podría ser utilizada como método
abortivo. Dentro de los rituales ancestrales
era considerada símbolo de la pureza, por lo
que los participantes solían beber
infusiones de la misma para 'limpiar' su
interior espiritual.
Pero no sólo se emplea
para purificar la mente y alcanzar la
clarividencia, también se quema en
montoncitos dentro de las casas, además de
aromatizante, para ahuyentar los posibles
maleficios y presencias invisibles. No en
vano, se la conoce en distintos círculos
como la planta del “perdón”, una forma
natural de disculparse y afrontar los
sentimientos con positivismo, relegando al
olvido las rencillas.
Propiedades medicinales de la ruda
Emenagoga, oftálmica, antiespasmódica y
rubefaciente. La fitoterapia ha utilizado
las propiedades de la ruda y su capacidad
para mitigar la ansiedad y los estados de
nervios. Las malas digestiones encuentran un
buen aliado en un licor realizado con esta
planta. Además, destaca su poder contra las
hemorragias, pues sirve de freno en
sangrados oculares y nasales gracias al
fortalecimiento de las paredes de los vasos
sanguíneos, esta propiedad la hace útil en
el tratamiento de ciertas enfermedades del
sistema circulatorio: varices, edemas o
problemas de circulación (Unas 12 gotas de
extracto fluido al día repartidas en 2
tomas). Se aplica como cataplasma en los
abscesos y quistes y como remedio para
cefaleas.
En uso externo la ruda
tienen propiedades rubefacientes, es decir
produce un enrojecimiento externo de la piel
que se aprovecha en homeopatía para calmar
el dolor en los golpes, distensiones, etc.,
o para reducir el dolor y la inflamación en
las enfermedades reumáticas.
Partes utilizadas de la ruda: Toda la
planta.
ADVERTENCIA: Se
deben extremar las precauciones cuando se
trata de sangrados provenientes de periodo
menstrual ya que, si bien favorece la
llegada de la misma y alivia los dolores,
puede peligrar la salud del feto en caso de
que el retraso tenga como causa un embarazo.
Tampoco se recomienda su posología en
pacientes que sufren del riñón. Otras de las
consecuencias negativas que acarrea el uso
incorrecto de la ruda son diarreas, vómitos
y pigmentación de la piel por efecto de la
luz, por lo que hay que tener mucho cuidado
con la dosis a emplear, si se sobrepasa,
resulta muy tóxica y provoca fuertes
convulsiones.
Su uso o manipulación externa conlleva a la
probabilidad de aparición de lesiones en la
piel producidas por las propiedades
fototóxicas de las furocumarinas (Estos
componentes reaccionan con la luz del sol
produciendo dermatitis o ampollas en la
piel, aparición de manchas, prurito e
incluso fiebre) o del aceite esencial rico
en componentes tóxicos que pueden dañar la
piel. No resulta raro que muchas personas
hayan sufrido estas reacciones al recoger
plantas con las manos desnudas o por la
aplicación de preparaciones realizadas con
aceite de esta planta.