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Incluso al dar un paseo caminando, es mejor que el
ritmo inicial sea suave. Gracias a los movimientos
moderados iniciales, la circulación se activará y
los músculos y las articulaciones se prepararán para
ejercer una actividad de mayor intensidad.
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Al iniciar el ejercicio físico
Importancia del Precalentamiento

Entre las
precauciones que hay que tomar al iniciar un
práctica física, máxime si la hacemos por
iniciativa propia y sin la orientación de un
guía o preparador físico –además de tener en
cuenta el tiempo que hace que llevamos
sedentarios, e incluso nuestra edad y si ese
factor conlleva chequeos médicos– es la de
adelantar unos ejercicios de
Precalentamiento. Estos son ejercicios
suaves de estiramiento muscular y
flexibilización articular, que predisponen
el organismo para el ejercicio.
Incluso al dar un paseo caminando, es mejor
que el ritmo inicial sea suave. Gracias a
los movimientos moderados iniciales, la
circulación se activará y los músculos y las
articulaciones se prepararán para ejercer
una actividad de mayor intensidad. Si ésta
se alcanza de forma gradual, se evitará la
posibilidad de sufrir desgarramientos
musculares, distensiones de ligamentos y
todo tipo de pequeños accidentes que pueden
entorpecer por un tiempo la realización de
cualquier ejercicio físico normal y
disuadirnos de iniciar y mantener con
disciplina una práctica de ejercicio.
También es importante acompañar con una
respiración bien acompasada los diversos
movimientos inherentes a cualquier ejercicio
físico. El primer síntoma de que se está
forzando el cuerpo antes de tiempo suele
notarse en la respiración: cuando se siente
dificultad para respirar. En ese caso lo
mejor será detenerse, descansar durante un
tiempo y comenzar de nuevo los movimientos
imprimiéndoles un ritmo más pausado que el
que tenía al producirse la respiración
dificultosa y agitada.
Dentro de las normas estéticas que menos
aceptación tienen en la actualidad cabe
citar el vientre abultado, con la
subsiguiente desaparición de la cintura.
Pero, además, al punto de vista estético se
suma la incomodidad de que una persona sin
cintura tiene, de hecho, mucha menos
facilidad de movimiento y, por tanto,
grandes y frecuentes dificultades para
realizar ciertos actos, como el de agacharse
para recoger algo del suelo o amarrarse los
cordones de los zapatos.
A ello se añade que cada vez gana más
terreno la ya bastante difundida teoría de
que la vida más larga y saludable está
directamente relacionada con la cintura
delgada y flexible, y que, junto con el
cuello y los hombros, la cintura integra el
cuadro de las zonas generalmente más tensas
del cuerpo. Por consiguiente, es natural que
entre los ejercicios de precalentamiento se
incluyan algunos de flexión de la cintura
que, además, tienen la virtud de que, con la
ayuda adicional de un cierto control
dietético, pueden ser los únicos, y los
mejores, ejercicios que deba hacer quien
haya perdido la cintura. La cintura delata
la verdadera condición física de una
persona: cuanto más gruesa sea, menos
saludable será su estado físico.
(Resumen para visionchamanica.com de Ricardo
Díaz)
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