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Supera a los fármacos
occidentales en el tratamiento de la impotencia sexual masculina y la
anorgasmia femenina; pero, por ahora, a los grandes laboratorios no les
interesa el tema.
La evidencia sugiere que la
Iboga también puede interrumpir la adicción al alcohol y a la nicotina, pero
los gobiernos, o entidades privadas, nunca han mostrado interés en realizar
los estudios científicos correspondientes.
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Iboga, una esperanza para tratar las
adicciones
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Descripción
botánica de la Iboga –Tabernanthe
iboga–
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El miedo y ciertos
intereses económicos y políticos han
relegado a listas ‘negras’ las plantas
enteogénicas y otros recursos terapéuticos
tradicionales, privando a la humanidad de
poderosas medicinas para la sanación de
cuerpo, mente y espíritu.
Uno de estos regalos de
la Naturaleza es la Iboga (Tabernanthe
iboga), un arbusto nativo del África
ecuatorial, que nace en el valle del Río
Muni, en los bosques tropicales de Gabón, en
el Congo, y prácticamente en todo el
territorio ecuatorial-oeste del ‘Continente
negro’.
El componente activo de
la planta se denomina Ibogaína y se
concentra en la raíz, cuya corteza es la
base de diversos rituales y también un
remedio de aplicación cotidiana en esas
regiones del África. En pequeñas dosis la
Iboga estimula el sistema nervioso central,
es afrodisíaca, vigorizante y supresora del
hambre y el sueño. Por eso, los cazadores
africanos suelen masticarla mientras siguen
a sus presas, labor que puede tomarles días
y noches enteras.
La Iboga sirve para
combatir el cansancio crónico y el
agotamiento que producen las condiciones de
trabajo extremas. Igualmente, se cuenta que
supera a los fármacos occidentales en el
tratamiento de la impotencia sexual
masculina y la anorgasmia femenina; pero no
hay estudios clínicos al respecto y, por
ahora, a los grandes laboratorios no les
interesa el tema.
El arbusto de Iboga
puede medir dos metros de altura, pero en
condiciones ideales se transforma en un
pequeño árbol que crece hasta diez metros.
Sus flores son blancas y rosadas, sus frutos
anaranjados pueden tener forma ovalada y
alargada, o esférica.
El uso de la Iboga está
prohibido, o restringido, en los países de
la Comunidad Europea. En los Estados Unidos
la planta está incluida en la lista de
sustancias controladas por sus “componentes
alucinógenos”.
Una esperanza
Fuera de África se ha
experimentado la utilización de la Iboga
para tratar la adicción a los opiáceos, como
la heroína y la morfina. Los drogadictos
aseguran que esta planta les permite
‘desengancharse’ sin pasar por el terrible
síndrome de abstinencia. Además, desintoxica
sus cuerpos en pocos días, lo que
normalmente tarda más de tres meses con los
tratamientos tradicionales.
Al respecto, J. Díaz
Márquez nos cuenta, en su artículo titulado
La Ibogaína, que el primer
heroinómano que se curó con el arbusto
africano fue Howard Lostsof, un
norteamericano que en 1963 consumió la
corteza de la planta buscando un viaje
sicodélico. Luego de 36 horas Lostsof, que
fue heroinómano durante 19 años, descubrió
que no sentía la necesidad de inyectarse
droga. Posteriormente, probó la Iboga con
otros seis adictos y tuvo éxito en las
desintoxicaciones, esto lo motivó para crear
una casa de rehabilitación en Staten Island,
Nueva York. Tras su curación, Lostsof obtuvo
un grado en cinematografía y se dedicó a
promover e investigar el uso de la Iboga,
inclusive registró varias patentes de la
planta con la finalidad de tratar la
dependencia a diversas drogas. Murió el 31
de enero de 2010, de 66 años, de cáncer de
hígado.
La evidencia sugiere que
la Iboga también puede interrumpir la
adicción al alcohol y a la nicotina, pero
los gobiernos, o entidades privadas, nunca
han mostrado interés en realizar los
estudios científicos correspondientes. De
hecho, en Estados Unidos es ilegal tratar
adictos con Iboga, aunque algunas clínicas
lo hacen clandestinamente y reportan
excelentes resultados. Sin embargo, es poco
lo que se puede hacer mientras la planta sea
una sustancia controlada.
Planta maestra
En dosis grandes la
Iboga induce visiones; por eso, ha sido un
elemento central en diversos rituales
africanos. Uno de los más conocidos lo
practica la etnia Fang, en Gabón, y se llama
Bwiti, palabra que significa
‘liberación’, o ‘libertad’. El Bwiti se
sustenta en el consumo de grandes dosis de
Iboga para acceder a visiones que le
permiten al tomador reflexionar sobre su
vida y renacer mental y físicamente. En este
orden de ideas, se relaciona con los temas
universales de la vida y la muerte, y puede
considerarse una ceremonia análoga a los
desaparecidos misterios eleusinos de la
Grecia antigua.
La National Geographic
realizó un documental, que emite con cierta
frecuencia, sobre un antropólogo
norteamericano que fue iniciado en el Bwiti.
El ritual tarda dos días y el investigador
consumió pedazos de la raíz de la Iboga,
infusiones y hasta lo bañaron con líquido de
la planta. Ayudado por sus visiones el
investigador enfrenta varias pruebas de
renacimiento y purificación. Cuando todo
termina sostiene que jamás había sentido
tanto amor, paz y equilibrio con la
naturaleza.
El ritual del Bwiti fue
reprimido por los misioneros católicos, pero
nunca pudieron acabarlo. El 6 de junio de
2000, el Consejo de Ministros de la
República de Gabón declaró la Iboga como un
tesoro nacional.
El uso sacramental de la
Iboga
En Eslovenia, ha nacido
una nueva religión denominada Sacramento
de la Transición, reconocida por la
Unión Europea, que se basa en el uso
ceremonial de la Iboga. Su fundador es Marko
Resinovic. Hasta la fecha esta religión es
legal y autorizada por el gobierno
esloveno. La mayoría de los miembros del
Sacramento de la Transición fueron adictos a
los opiáceos; por eso varios expertos han
dicho que esta sacralización es una forma de
eludir la represión gubernamental y validar
el uso médico de la Iboga para tratar las
adicciones. Dicha evolución del uso de la
Iboga se asemeja a la de la ayahuasca en el
Brasil donde se crearon las religiones
ayahuasqueras del Daime –ayahuasca–
y a la Iglesia Nativa Americana que
utiliza el Peyote también como
elemento sacramental. Los tres casos
coinciden en la conformación de cultos
religiosos que utilizan sacramentalmente
plantas maestras y que son reconocidas
legalmente como prácticas religiosas.
Compilación y resumen para
visionchamanica.com de Héctor Andrés
Gaitán.
Publicado en
visionchamanica.com Septiembre 27 de 2011 |