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Foto en Home tomada de
www.fundacionbat.com.co
En la madre tierra
nosotros sembramos, el yagé o cualquier otra planta, para aprender de verdad
la medicina de los indígenas, pero no con la ambición de patentarlas.
El otorgamiento de esta
patente es un profundo insulto a más de 400 pueblos indígenas que habitamos
en la cuenca amazónica, por cuanto es una planta sagrada utilizada para
curar nuestros males, limpiar nuestros espíritus y predecir nuestro futuro.
La ayahuasca pertenece a todas las comunidades que la usamos, y por ello es
imposible que pueda ser de propiedad de un solo hombre. |
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Fallece Taita Inga
Taita Antonio
Jacanamijoy qepd
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Taita Antonio
Jacanamijoy, a sus 84 años, en el
Carnaval del Kalusturinda de Febrero
de 2007 en Santiago-Manoy, Alto
Putumayo.
Foto de Ricardo Díaz |
El día
Jueves 7 de Agosto, a las 9:21 de la noche,
falleció en Santiago, su pueblo natal, el
taita Antonio Jacanamijoy a la edad de 85
años. De la etnia Inga de Santiago-Manoy, en
el Valle de Sibundoy, Alto Putumayo, el
taita Antonio se distinguió por ser uno de
los más prominentes difusores de la medicina
indígena Inga y del yagé por diferentes
pueblos y ciudades de Colombia.
En su homenaje reproducimos su intervención
en el Encuentro de Taitas en Yurayaco
–documento inédito– y otra intervención de
su hijo Segundo Antonio que registra la
historia de la lucha contra la patente del
yagé:
La que sigue es la transcripción de
grabación magnetofónica, de la intervención
del taita Antonio durante las deliberaciones
del Encuentro de Taitas de la Amazonía
Colombiana, realizado en la población de
Yurayaco, Caquetá, en Junio 1-8 de 1999 y en
el que se constituyó la Unión de Médicos
Indígenas Yageceros de la Amazonía
Colombiana - UMIYAC, organización de la que
se retiraría posteriormente.
“Por mi parte yo he estado trabajando
con la sabiduría que yo tengo, que es de los
taitas de acá, porque yo he sido auca
por allá en Santiago, desde la edad de 10
años que me quedé solo. Y desde los 15 años
comencé a tomar con los taitas de aquí
abajo, y entonces así me he sentido de
verdad para trabajar con el yagé. Yo siempre
he venido por acá donde están los taitas, no
como el gringo que había patentado nuestra
planta, eso si no lo supe.
Nosotros tenemos que ser el respeto de la
verdad. En el tiempo que yo aprendí los
taitas daban gratis. Yo he aprendido por la
caridad de mi Dios, no como el gringo que
andaba por el Ecuador con una cajetilla de
cigarrillos [se refiere a Loren Miller] para
después patentarlo [el yagé], no podemos
dejar que eso ocurra. Yo que soy del Alto
Putumayo, pues a mi me duele eso; la madre
tierra es de nosotros, para que los gringos
vengan y se la apropien, que anden los
turistas pero no con la ambición de hacer
eso, de apropiarse de lo que nosotros
usamos.
En la madre tierra nosotros sembramos, el
yagé o cualquier otra planta, para aprender
de verdad la medicina de los indígenas, pero
no con la ambición de patentarlas. Porque
allá en Santiago [alto Putumayo], yo que
tengo 78 años, conozco las plantas del
páramo; hay para reumatismo, para cáncer y
para todo hay plantas; pero allá no hemos
dejado entrar a nadie, esas plantas nosotros
no las mostramos. Los hijos míos, que
trabajan en Bogotá, me prohibieron de estar
mostrando esas plantas.
Por acá los taitas anteriores tenían mucha
confianza. A cualquiera que llegaba
enseñaban por un tabaco. Como esas plantas
no se conocían, ellos daban [yagé] por una
cajetilla de cigarrillos y por eso fue que
la patentaron allá.
Yo les agradezco a todos los taitas, sean
kofanes, o taita Pachito, que está ahí
enseguida, Dios les pague. Yo he andado por
aquí por abajo y por la caridad me han dado.
Bueno, gracias.”
La Historia
de la patente del yagé
Tomado de la intervención de Segundo Antonio
Jacanamijoy [hijo del taita fallecido],
Coordinador General de la COICA -
Coordinadora de las Organizaciones Indígenas
de la Cuenca Amazónica, en la Octava sesión
de la Comisión sobre el Desarrollo
Sostenible, Panel: Comercio y Pueblos
Indígenas Nueva York, 26 de abril al 5 de
mayo del 2000.
El día 3 de noviembre 1999 fue un día
importante para los pueblos indígenas. En
este día la Oficina de Patentes y Registro
de Marcas en Washington decidió cancelar una
patente otorgado a favor del ciudadano
estadounidense Sr. Loren Miller, sobre la
planta Ayahuasca. Así terminó una historia
larga que comenzó en el Ecuador en 1986.
El Sr. Miller, dueño de una laboratorio
farmacéutico, visitó el Ecuador desde
inicios de la década de los 80 y ganando la
confianza de un jefe indígena del pueblo
Kofán obtuvo algunas plantas de ayahuasca o
yagé como se conoce en Colombia. Al regreso
a los Estados Unidos presentó a la Oficina
de Patentes una solicitud para obtener una
patente de la planta, argumentando haber
“descubierto” una variedad nueva con
propiedades curativas para enfermedades
mentales, antisépticas, antiparasitario y
para el mal de Parkinson. Y la PTO òficina
de Patentes de EEUU] otorgó la patente.
La cultura de la ayahuasca, está extendida
entre la mayor parte de los pueblos
indígenas en la Cuenca Amazónica. En torno a
su uso existe un culto de carácter
espiritual y religioso muy profundo. Por
ejemplo, para los Tukano de Colombia y
Brasil, la experiencia que se realiza con la
planta los lleva hacia otro mundo en el que
ellos ven a sus dioses y confirman toda su
religión y sus creencias. La ayahuasca
también es utilizada por el chamán [médico
tradicional indígena] para curar las
enfermedades corporales.
La planta ayahuasca ha sido conocida por los
pueblos de la Amazonía por cientos de años.
Es una planta sagrada que pertenece a los
pueblos indígenas amazónicos y su uso
tradicional se ha transmitido de generación
en generación.
En 1996 COICA fue informada por fuentes
periodísticas sobre la existencia de la
patente del Sr. Loren Miller. Al poco tiempo
nuestra organización presentó una solicitud
de revocatoria de la patente. Al presentar
la demanda, manifestamos que: “El
otorgamiento de esta patente es un profundo
insulto a más de 400 pueblos indígenas que
habitamos en la cuenca amazónica, por cuanto
es una planta sagrada utilizada para curar
nuestros males, limpiar nuestros espíritus y
predecir nuestro futuro. La ayahuasca
pertenece a todas las comunidades que la
usamos, y por ello es imposible que pueda
ser de propiedad de un solo hombre.”
Con la demanda comenzó un proceso que llegó
a su fin el día 3 de noviembre del año
pasado. La oficina de Patentes y Registro de
Marcas decidió cancelar la patente de la
planta.
Sin duda, la decisión de la PTO fue una
victoria para los pueblos indígenas de la
cuenca amazónica. Como dijo el Taita
(chamán) Kofán Querubín Queta, sabiendo la
novedad: “Esta noticia enverdece las selvas
amazónicas y los guacamayos vuelan, cantan y
embellecen con sus colores a nuestra madre
naturaleza ... Ha vuelto la vida.” La
patente fue cancelada, pero es importante
anotar los argumentos de la Oficina de
Patentes para su decisión. No fue por
reconocer la ayahuasca como patrimonio
cultural de los pueblos indígenas de la
Amazonía ni por el derecho colectivo de los
pueblos indígenas sobre sus conocimientos
tradicionales. No, la razón fue que el
Herbario de la Universidad de Michigan ya
tenía registrado la planta previa al
otorgamiento de la patente al Sr. Miller.
Así, el argumento decisivo fue que la planta
patentada era conocida y disponible antes de
la presentación de la aplicación de la
patente. Fue anulado por un fallo técnico,
no por haber violado nuestros conocimientos
tradicionales.
El
anterior es un aparte de la intervención de
Segundo Antonio Jacanamijoy en la reunión
mencionada. Texto completo puede verse en:
http://www.un.org/esa/sustdev/mgroups/mgipday4.htm
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