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Instrumento ritual
Huairasacha
Por William Torres
Para
ti, Nanita Unshi Wichoni,
por tu virtud Huairahuarmi.
Su acción no es solamente un
vibrar. Ella canta, danza, sonoriza una
musicalidad, armoniza, conjura, cura y
limpia al convocar e invocar en su propia
inmanencia al Espíritu del Aire, al espíritu
del Viento. Aquel que nace de la Tierra, en
el topos de la selva junto al agua, en su
propia respiración sagrada: Huairasacha,
su nombre en sí mismo es un canto y una
invocación vitalizada en una planta.
Huairasacha(Olyra
latifolia) es hija de Huairayaya
(“Viento-Padre”, “Aire-Padre”) y de
Pachamilli.
Huairayaya
habita en las altas cumbres, en las
llanuras, en los bosques-selvas, en las
profundidades de los abismos, en la Madre
Tierra (Allpamilli). Su principal
virtud es fertilizar-fecundar a
Allpamilli, llevando las aguas del lago
Titikaka hasta el Cielo y dejándolas
caer en forma de lluvia. Los antiguos lo
veían unido a su compañera, la Tierra,
mirando ambos a lados opuestos y enrollados
por serpientes hasta los pies –según narran
las antiguas mitogonías Kulla (Aymara)
preincaicas -. Cuando fluye Tamia, la
lluvia fertilizadora, en la Tierra húmeda
junto a los ríos, quebradas y lagos de la
selva (sacha), brota su hija
predilecta: huairasacha imbuida con
la virtud huairaíi, la virtud de
ventear, limpiar, airear, curar con el aire
de la selva, del bosque. Durante el primer
encuentro de las gentes primigenias con las
virtudes enteógenas de
ayahuasca
vieron como de los rayos luminosos de
Intiyaya (“Sol-padre”) bajaban los
ancestros sagrados, los yachac-runa
(“sabios-gente”), ataviados con sus trajes
ceremoniales, con sus tocados de plumas de
colores, y portando en sus manos
ramos-manojos de huairasacha. Estos
ayahuasca-yachac-runa les enseñaron
las virtudes sagradas de huairasacha
y con ella la ceremonia de huairachíi,
la ceremonia de limpiar el cuerpo y el
espíritu.
A toda persona, de cualquier
edad, con una afección o dolencia corporal o
espiritual se le recomienda la ceremonia
huairachíi
de curación y sanación. Se puede realizar en
todo lugar, pero preferencialmente en un
espacio de curación consagrado
especialmente para ello. Al doliente, ya sea
acostado o sentado, es recomendable
disponerlo de tal modo que su cuerpo esté
orientado adecuadamente de acuerdo con las
direcciones sagradas y naturales del Cosmos:
occidente, norte, oriente, sur, cenit y
nadir. La parte frontal de su cuerpo mira al
occidente, de este modo su lado derecho está
orientado hacia el norte, en su espalda está
el oriente y su lado izquierdo se orienta
con el sur; la parte superior de la cabeza
se conecta con el cenit, el Corazón del
Cielo, y la parte inferior del cuerpo con el
nadir, el Corazón de la Tierra. Así, el
cuerpo está ubicado en el Centro del Cosmos
(Kusku). Cada uno de estos senderos
sagrados es protegido por una Abuela y un
Abuelo Ancestrales, y cada uno de los
senderos corresponde exactamente a cada uno
de los lados del cuerpo, tal como se
recomienda orientar al paciente. De este
modo las Abuelas y Abuelos Ancestros donarán
su virtud y poder curativo directamente a
quien lo implora.
El curandero o
la curandera dispone un brasero con brasas
encendidas de carbón natural en el cual
coloca resina de copal (Hymenaea
courbaril), para con el humo sahumerizar
y purificar su cuerpo, la huairasacha,
el cuarzo (huahuarumi)
y si es necesario otros objetos curativos
sagrados. En seguida purifica el cuerpo del
enfermo con sahumerio de copal siguiendo la
secuencia de las direcciones del Cosmos.
Inmediatamente se procede a ofrecer humo de
copal y a elevar con el humo una oración a
los Ancestros Sagrados de los senderos del
Cosmos. Una oración de agradecimiento
implorando su virtud y poder curativo para
que le sea permitido al curandero devenir un
“pequeño hueso hueco” purificado por donde
fluya la virtud curativa ancestral. Al
tiempo se ha recomendado al enfermo que
realice su propia oración implorando por su
curación y sanación. El curandero ha hecho
su oración por la virtud y el poder
curativo, situado de pie, detrás del
paciente, y ahora procede a realizar el acto
curativo entonando el canto sagrado de
curación y sanación, al tiempo que va
venteando, limpiando, y aireando (huairaríi)
el espíritu y el cuerpo del paciente con la
huairasacha en su mano derecha,
mientras sostiene con la palma de la mano
izquierda a huahuarumi, a la altura
de su
kusku.
Con el huahuarumi recibe la virtud,
el poder y la energía curativa, que desde su
lado izquierdo fluye hacia el lado derecho
del curandero para ser donada al paciente,
mediante el canto con la huairasacha.
El cuerpo es una
manifestación micro del Cosmos. Por esto, no
solamente es importante la orientación
adecuada del cuerpo de quien recibe la
curación, sino también la orientación del
sentido del acto curativo en el espíritu y
el cuerpo de quien la recibe. La cabeza
corresponde al mundo superior, a lo celeste
(Hanan Pacha), el cuerpo corresponde
al mundo de aquí, a la Tierra (Kai Pacha,
Allpamilli), el interior del cuerpo (Uku
Pacha) está habitado por el Espíritu. El
cuerpo es también el
Tahuantisuyu o
Tahuanintisuyu;
habitado por las cuatro direcciones
designadas por el sendero de Sol:
Kuntisuyu, el lugar (suyu) de los
espantos y el susto (kunti),
corresponde al occidente y al frente del
cuerpo. Chinchaisuyu, es la región
del jaguar negro (chinchai) asociada
a la Constelación del Jaguar (Chukichinchai,
“Las Pléyades”) ubicada en la bóveda celeste
señalando el norte, correspondiendo al lado
derecho del cuerpo. Antisuyu, es el
lugar donde nace el Sol, el oriente y parte
posterior del cuerpo. Y Kullasuyu, es
la región de lo Femenino (Kulla), el
sur, lado izquierdo del cuerpo.
El ventear, limpiando y
aireando (huairaríi) el espíritu y el
cuerpo con el poder-potencia del canto en la
huairasacha, se activa de arriba hacia
abajo: de Hanan Pacha, la cabeza,
pasando por Kai Pacha (el cuerpo) y
Uku Pacha para sacar del espíritu y
del cuerpo, y purificarlo de las dolencias,
afecciones, enfermedades y/o maleficios que
le aquejan. Se envían hacia el fondo de la
Tierra, al fuego-luz (nina) y al
infinito confín de Kuntisuyu. La
Madre Tierra con la infinita virtud del
poder de su bondad y amor, transmuta en su
vientre la enfermedad en renovado alimento
para sus hijos. En el interior de la Tierra
habitan unos pequeños seres que se alimentan
de esa energía-pesada (hucha) que
genera enfermedad. Nina es el
poder-potencia-fuego-luz de Sol en la
Tierra, quien también transmuta la
energía-pesada (hucha), que genera
enfermedad, en samíi (energía-suave
de vitalidad). Se limpia y sopla el espíritu
y el cuerpo enviando hucha hacia el
infinito confín de Kuntisuyu, donde
Inti abre la puerta de los mundos, en
el ocaso, en el crepúsculo, para llevar
consigo la energía que genera enfermedad. De
arriba hacia abajo se ventea, limpia, sopla
y airea el tahuanintisuyu-cuerpo para
curarlo y sanar su espíritu siguiendo los
senderos de occidente, norte, oriente y sur
en el tahuanintisuyu-cuerpo, en el
tahuanintisuyu-espíritu. Al mismo tiempo
que huiarasacha va venteando,
soplando, limpiando y aireando el
espacio-tiempo-cuerpo-espíritu, con el canto
se va nombrando, invocando y convocando la
virtud curativa (ambíi) de cada una
de estas dimensiones sagradas de
Pachamilli (“Cosmos-Madre”) que están
presentes en el micro-cosmos-cuerpo. Se
canta y limpia, una y otra vez, hasta
encontrar y despertar el equilibrio armónico
de la vitalidad ancestral en el
espíritu-cuerpo de quien ha sido curado. Así
como Huairayaya levanta las aguas del
Titikaka para fertilizar con lluvia a
la Tierra, el curandero sopla agua limpia
sobre el cuerpo del paciente para
purificarlo y fertilizar su vitalidad. Y
continúa limpiando y soplando con el canto y
la huairasacha para su definitiva
curación. El misterio de la virtud ancestral
de huairasacaha ha danzado
aireando-curando su espíritu-cuerpo. Ahora
el tahuanintisuyu-espíritu-cuerpo es
cerrado con la virtud-poder ancestral de las
hojas-viento-aire-de-la-selva. Huairachíi
se ha realizado. La virtud de la hija de
Huairayaya y Pachamilli se ha
recibido y una nueva oración de
agradecimiento a Pachacamac –
Pachayachachic, al Cuidador y Sabio
Ancestral del Cosmos, a Huairayaya, a
Pachamilli y a todo lo Sagrado
Existente, es elevada con el humo del
incienso, en gratitud por su bondad
curativa.
El arte
huairachíi es enseñado y donado por un
TaitaYachacSinchia
su aprendiz en el transcurso de la
enseñanza-aprendizaje de la tradición de la
ayahuasca. Durante su proceso de
aprendizaje, el iniciado acompaña y asiste a
su maestro en los rituales de huairachíi
que él realiza. Así, en una enseñanza
práctica, el iniciado va aprendiendo de su
maestro el arte huairachíi. Cuando el
Taita considera que su iniciado ha
culminado adecuadamente todo el aprendizaje
sagrado, le realiza una ceremonia especial
de consagración como nuevo chamán, y en ella
le entrega sus poderes-potencias sagrados y
le consagra los objetos sagrados que el
nuevo chamán utilizará en su sendero. Entre
estos objetos que el nuevo chamán recibe, se
destaca un ramo de huairasacha
consagrado. Llevar, portar y saber utilizar
la huairasacha es un distintivo de
ser reconocido como chamán.
Durante el transcurso de su
aprendizaje, al iniciado se le permite
utilizar la
huairasacha para ir aprendiendo de ella
y seguir las enseñanzas de su maestro
durante los rituales, pero sólo se le
autoriza a portarla en forma independiente
cuando ya ha sido consagrado en ella y con
ella.
En toda mesa o altar
chamánico de
ayahuasca, sobresale la presencia de
huairasacha. Con ella, el Taita
consagra en-canto purificando con su
poder-aire las virtudes del enteógeno y su
ceremonia. Durante la ceremonia se propicia
su vibración continua para airear en armonía
a los participantes y al
espacio-tiempo-Cosmos. Acompañado de ella se
realizan los cantos sagrados y las
curaciones pertinentes durante las
ceremonias de ayahuasca.
Sonoridad vibrante. Cascadita
del Aire. Musicalidad del Viento. Una hojita
en otra y esta en otra y en las otras, van
brillando en el silencio. Todo empieza a
transformarse. Un titilar de Luz en el
espacio, lo va poblando en visión. Los
Espíritus se alegran, se sienten invocados,
se sienten convocados y acompañan. El tiempo
ahora es otro, se abre un espacio a otro
tiempo, al tempus, al tiempo-espacio
primordial. Una loina, un rondín musicaliza
su emergencia. Una voz en-canta su
presencia, va nombrando las dimensiones
sagradas Pachamilli, los Ancestros,
los Espíritus. Los Cuatro Vientos, Cuatro
Aires abrazan las presencias. El
Espíritu-Torbellino danza en el Espíritu. Lo
envuelve, lo acaricia, y es un arrullo de
renacimiento. “Limpia, limpia, cura y pinta”
– entona en-canto, voz de Taita
noble. Pinta visionaria. Un color titila,
conmueve la atención. Su titilar se plena de
colores, confluyen en diagramas, diseños,
hilitos luminosos, tejidos geométricos,
telitas transparentes de Araña, fractales de
Luz Cósmica, geometrías sagradas: umbrales
de otros mundos, entradas a otras nuevas
dimensiones de existencia. Y en ella, nuevas
musicalidades, otros cantos. Los Taita-yachac,
Mama-yachac, los de la Luz-de-Sol,
las de la Luz-de-Luna, de la Luz-Estrella,
de la Luz-Cosmos, vienen al encuentro y
danzan la cura-de-la-vida. La Maloca-Cosmos
está plena de presencias. Un Espíritu Animal
y otro y otro más. El Cóndor y el Águila. La
Anaconda y el Jaguar. Un Pueblo de Venados.
La Araña y la Libélula. Un Guacamayo, un
Colibrí. El Pueblo Oso. Todos ellos Gente,
Gente-Espíritu hermanados, hermanándonos en
un saber-antiguo en el umbral del presente:
en un tiempo anterior que ya es futuro. Se
aproximan, nos miran, nos palpan, nos llevan
a su interioridad, nos curan, nos cantan y
nos enseñan a vivir con dignidad en nuestra
Madre Tierra. Nos convocan en su devenir…
Sonoridad vibrante, cascadita de Aire,
musicalidad del Viento, virtud
mágica-sagrada donada en
huairasacha.
Huaira, huaira
Huairasacha
Huaira, huaira
Huairamilli
Huaira, huaira
Huairayaya
Huaira, huaira
Pachamilli
Huaira, huaira
Allpamilli
Huaira, huaira
Huaira ambíi
Huaira, huaira
Huairaríi
Huaira, huaira
Huairachíi
Huaria, huaira
Huairasacha
Ambíi, ambíi
Ambina
Pai
Kajuyali
Tsamani
Nabi Nunhue,
agosto 8 de 2007.
Artículo remitido a
visionchamanica.com por Fernando
Castaño, con autorización del autor. |