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Obituario
Taita Francisco
Piaguaje q.e.p.d.
A
finales de Abril pasado
falleció en su casa del resguardo
Siona de Buenavista, Putumayo, el taita
Francisco Piaguaje –de la gente del ají–.
Tenía 92 años, había nacido el 4 de Octubre
de 1914 en Cosacunte, un lugar muy al sur
del río Putumayo. "Tomando yagecito
aprendí a curar toda enfermedad... los
mayores que me dieron yagé me dieron la
ciencia, me explicaron como trabajar y me
aconsejaron: para vivir largo hay que amar
al prójimo, no hacer el mal con el poder que
se tiene, porque si se hace mal hay otro que
también lo coge a uno y se lo lleva”.
(Testimonio tomado de Yulukairu,
Acuerdo de la selva, Jardín Botánico
Arsenio Yaiguaje, Resguardo Siona de
Buenavista, Río Putumayo 1999). Fue su
maestro el taita Arsenio Yaiguaje "quien
heredó la planta del yagé de su padre el
taita Leonidas Yaiguaje quien al morir le
heredó la planta”.
De la edición física Nº 3 de la revista
“Visión Chamánica” tomamos los siguientes
apartes de una entrevista realizada al
Taita Pacho en 1998:
Los Siona
Los Siona somos de aquí del río Putumayo,
venidos de la raza de los Tucano. Sio na
quiere decir: chagra gente-gente chagra.
Hablamos lengua siona, pero casi nos
entendemos con los coreguaje, con los secoya
y los macaguaje.
Cómo curan
Según la enfermedad que tenga. Primero se
toma yagé, se emborracha y llegan los
espíritus, ellos mismos indican y entonces
se ve qué enfermedad tiene el paciente,
quién le hizo el daño, si se puede curar o
no. Después le muestra las planticas, qué
planta puede curarlo, la preparación que
determine la enfermedad. Y si es de curar,
curamos.
No solo estamos nosotros cuando estamos
tomando yagé, todos los espíritus con
quienes hemos tomado están con uno, viendo
cualquier cosa que le pueda pasar a uno;
entonces ahí están, viendo para poder
sostener o si hay algún otro sabedor que
quiera hacernos daño, ellos están dándose
cuenta para que no haga daño al que está
tomando.
La sombra de nosotros son los finados
antiguos y nos indican: al que es de buen
corazón enseñamos para que más tarde sirva
al pueblo, al mundo entero.
El Yagé
El yagé es un bejuco. Eso se va al monte, se
corta, se trae y se cocina: No es cocinar
por cocinarlo, es saber cocinarlo para que
le emborrache a uno bien bonito; y cocinarlo
con el yagé compañero, que es yagé oco, que
quiere decir “agua del yagé”, que es otra
plantica. En sueños se dieron cuenta los
abuelos que el yagé era bueno y empezaron a
tomarlo. Ellos vieron cuando a Jesús se le
cayeron unos cabellos y de ahí nació esta
plantica, por eso es muy buena para todo, no
es cualquier bejuco.
La ceremonia
La ceremonia es cuando lo agarra a uno la
rasca y los sabedores de poder se ponen a
cantar y a hacer curaciones. En la ceremonia
se ve qué clase de enfermedades hay. Uno se
transforma con el espíritu del yagé y llegan
los finados con quienes uno ha tomado y
ellos son los le indican y le ayudan a la
curación.
La ciudad
Esa ciudad es mala, ¡uff! (se refiere a
Bogotá) Esa ciudad está bien mal, por muchos
gamines y mucha gente mala que anda matando
por estar bazuqueando y anda por ahí
haciendo daño, robando y atracando Y lo
último, el aire es muy pesado, hay mucha
máquina, muchos gases; nosotros llegamos
allá y a los dos días estamos con los ojos
coloraos y con gripa, por eso yo estoy dos o
tres días y corra para el monte.
Apartes de la versión editada por “Visión
Chamánica” de entrevista en video realizada
por el equipo de Organización Ecológica OE,
dirigido por Héctor Izáciga. Tomado de
Revista "Visión Chamánica", edición
física Nº 3 de Diciembre 2000. |